sábado, 10 de octubre de 2020

5 PUEBLOS RETIRADOS PERFECTOS PARA INTROVERTIDOS

Rincones fuera de todo bullicio que además son espectaculares


Hoy en día se comprende cada vez más entre la sociedad en general que una personalidad introvertida no tiene por qué estar ligada con la timidez o con tener un problema de sociabilidad. Poco a poco se va reconociendo el valor de las personas introvertidas en una sociedad claramente orientada hacia la extroversión. Dado que la preferencia general de las personas introvertidas se inclina hacia los ambientes tranquilos, alejados de un exceso de estimulación externa que puede llegar a agotarlas físicamente y mentalmente, algunos lugares se presentan como sus opciones predilectas para recargar las pilas y llenarse de energía.


Los pueblos, y en especial aquellos más retirados del bullicio social y cercanos a entornos naturales, favorecen que este tipo de personalidades conecten con su mundo interior y se relacionen con el exterior de una forma más auténtica. Es por ello que traemos aquí algunas propuestas que representan espacios perfectos para la reflexión y el sosiego, además de constituir rincones maravillosos de nuestro país.


Beget (Girona)

Debido a su situación, Sotres es recurrentemente utilizado como punto de partida de innumerables rutas de montaña y como base para realizar algunas de las escaladas más famosas de la península, como la del mítico Naranjo de Bulnes.



Beget es sin lugar a dudas uno de los pueblos más bonitos de toda Cataluña. Sin embargo, al estar ubicado en una zona de acceso relativamente complicado, en la Alta Garrocha, se ha mantenido bastante alejado de las multitudes de turistas. Gracias a ello, esta pequeña población de los Pirineos ha conservado su esencia prácticamente intacta a lo largo de los siglos. Una encantadora aldea medieval de la provincia de Girona protagonizada por la omnipresencia de la piedra en la arquitectura de sus casas y el pavimento de sus calles, en donde destaca por encima de todo la Iglesia románica de San Cristóbal, un templo que comenzó a construirse en el siglo X del que sobresale majestuosa la torre del campanario con sus cuatro pisos de altura.

La tranquilidad que se respira en este pueblo casi despoblado y el espectacular entorno en el que se levanta, nos invitan a atravesar sus puentes sobre la Riera de Beget y fundirnos en su paisaje rural.


Becerril de Campos (Palencia)

Becerril de Campos es uno de esos pueblos que cuenta con auténticas maravillas que hacen que uno se pregunte: ¿cómo es posible que aún no se conozca? Efectivamente, esta localidad situada en plena meseta castellana es una pequeña población que puede pasar desapercibida para muchos viajeros, a pesar de que alguno de sus monumentos está entre los más visitados de la provincia de Palencia. En cualquier caso, al llegar a este conjunto histórico-artístico de la comarca de Tierra de Campos nos daremos cuenta de que esos visitantes se reparten ampliamente a lo largo del año y lo normal es transitar por sus calles prácticamente vacías.


Situado junto al famoso Canal de Castilla, lo primero que llama la atención al llegar es el gran número de importantes iglesias que encontramos en un pueblo tan pequeño. La más destacada de todas ellas es una verdadera joya que todo el mundo debería descubrir. Se trata de la Iglesia-Museo de Santa María La Antigua, un edificio del siglo XV convertido en museo que llama la atención en su exterior por su magnífico pórtico pero que es su formidable interior el que nos va a maravillar. Sus extraordinarios artesonados mudéjares te dejarán con la boca abierta, acompañando a las innumerables obras artísticas de primer orden, con piezas de autores tan importantes como Alonso Berruguete o Juan de Juni. No nos podemos olvidar de la original Iglesia de San Pedro Cultural, una iglesia rescatada de las ruinas que se ha transformado en el primer «Monumento Estelar de España», dedicado a la astronomía, cuya escenografía no te puedes perder.


Liérganes (Cantabria)

Incluido entre los Pueblos más bonitos de España, Liérganes es una serena población cántabra que se extiende a ambos lados del río Miera y frente a dos elevaciones conocidas como «Las tetas de Liérganes», enclavándose en un entorno natural espléndido.


Es famosa por el legendario «Hombre pez» (Francisco de la Vega Casar), un personaje histórico nacido en el siglo XVII a quien se le atribuye la proeza de haberse convertido en un ser acuático tras su desaparición del pueblo, apareciendo en distintos lugares de la geografía costera peninsular y europea durante años y finalmente encontrado en Cádiz, de donde fue devuelto a su residencia original. En la actualidad, un centro de interpretación de la localidad dedicado a su persona expone la enigmática vida de esta figura mítica. Mientras, el casco urbano de Liérganes fue declarado conjunto histórico-artístico, destacando algunas construcciones como su célebre puente de piedra, todo un icono. Un balneario o el Ecomuseo Fluviarium – con sus emblemáticas nutrias -, ponen el toque diferenciador de esta placentera y bella población.


Lois (León)

Esta pequeña población del municipio de Crémenes, en la provincia de León, se sitúa a más de 1200 metros de altitud junto a las montañas de Riaño. Su difícil acceso a través de una zona de desfiladeros y el carácter montañoso de su entorno han hecho de este pueblo un apacible lugar casi desconocido. Un precioso rincón que emerge sin embargo en mitad de estos parajes gracias a la colosal figura de su iglesia parroquial, conocida con el sobrenombre de «La catedral de la montaña» por sus enormes proporciones en un contexto como este. Un templo que lleva la firma del maestro mayor de la catedral de Toledo.



Lois es también célebre por haber contado durante más de dos siglos con una cátedra de latín, periodo durante el cual fue considerado todo un referente cultural. Una población que, más allá de su valor histórico y patrimonial, es un coqueto pueblo de montaña con un entorno excepcional, en el que sentir de cerca la naturaleza y las costumbres rurales. Precisamente «La Casa del Humo», una vetusta cabaña de piedra y paja, nos muestra en su interior, como si no hubiera pasado el tiempo durante siglos, una estancia que nos hará perdernos en el ambiente de la montaña.


Sotres (Asturias)


Considerada por muchos la reina del montañismo en Asturias, esta población del concejo de Cabrales es una parroquia situada a más de 1000 metros de altitud – una de las más elevadas del Principado -. Sus escasos habitantes tienen el privilegio de vivir en un lugar alejado de toda civilización, rodeados de las impresionantes paredes del Macizo Central de los Picos de Europa. Un punto señalado en mitad de las montañas asturianas al que sólo se puede llegar tras avanzar por una serpenteante carretera.


Fuente: elperiodico.com

jueves, 11 de junio de 2020

10 tenebrosas historias que no podrás olvidar si paseas de noche por Madrid


Crímenes, leyendas y fantasmas en el centro de la capital que forman parte del legado más negro de la ciudad.


Por mucho que conozcas la ciudad, Madrid siempre sorprende. Las calles más concurridas del centro, esas por las que hemos pasado tantas veces seamos madrileños o turistas, esconden secretos de crímenes y almas en pena que perduran en el tiempo en forma de leyendas o testimonios documentados.

Creas o no en fantasmas, todas estas historias forman parte del imaginario colectivo de la capital y merece la pena conocerlas, sobre todo porque son apasionantes.

Dejamos a un lado los casos sobradamente conocidos del palacio de Linares, la casa de las Siete Chimeneas, el Museo Reina Sofía e, incluso, el Expediente Vallecas para centrarnos en relatos menos mediáticos que no podrás quitarte de la cabeza si paseas de noche por sus lugares de origen.

Te proponemos una ruta que puede hacerse a pie.



1. Los monjes de la estación de Tirso de Molina



En torno a los años 20, las obras de construcción de la estación de Metro de Tirso de Molina dejaron al descubierto restos óseos de monjes. Habían habitado el ya derribado convento de la Merced y nadie sabía qué hacer con ellos debido a su antigüedad, así que se decidió dejarlos depositados en las paredes de los andenes y taparlos con azulejos. Desde ese momento, hay quien dice que cuando llega la medianoche se pueden escuchar los aterradores gritos de los religiosos enterrados. Leyenda o realidad, los huesos siguen allí y se han convertido en uno de los secretos más curiosos que esconde la red subterránea.

Y hablando de leyendas… La leyenda urbana de la mujer muerta sujetada por dos hombres en un solitario vagón suele asociarse también a la estación de Tirso de Molina. Es normal teniendo en cuenta la cantidad de historias que nos han pasado en el Metro de noche.



2. Lamentos en la Plaza Mayor



Durante los siglos XVII y XVIII, la Plaza Mayor de Madrid fue el lugar elegido por la justicia de la época para ejecutar a los condenados a través de la horca, el hacha o el garrote vil. A raíz de los famosos incendios que asolaron sus casas en 1631 (y que los lugareños creyeron de origen demoníaco), comenzaron a escucharse lamentos nocturnos achacados al pasado tortuoso del lugar. Estos extraños sucesos tienen un nombre propio que ha llegado hasta nuestros días: Cirilo. Y es que se supone que el fantasma de uno de los primeros ejecutados en la plaza vaga de noche llorando por su inocencia.

Dicen que Cirilo solo puede verse bien entrada la madrugada, cruzando el empedrado o paseando por los soportales, así que si decides comerte un bocadillo de calamares a horas intempestivas, abre bien los ojos en busca de una sombra o quizá un haz de luz.



3. Las almas en pena del palacio de Cañete



En la época del Madrid de los Austrias, el marqués de Cañete caminaba cerca del palacio de su propiedad cuando fue asesinado a golpe de espada. Venía de visitar a Antonio Amada, un clérigo al que culparon de su muerte, ajusticiaron y cortaron la mano para colgarla del edificio con la idea de disuadir a futuros criminales. A partir de entonces, el espíritu del religioso se apareció a los vecinos para demostrar su inocencia, incluso el fantasma del marqués vagaba para que buscaran a su verdadero asesino. Nada cambió hasta que uno de los criados de Cañete confesó en su lecho de muerte: había matado a su señor por haber intentado conquistar a su esposa.

No se nos ocurre un lugar más propicio para encontrarse con un espectro nocturno que las callejuelas que rodean la plaza de la Villa de Madrid. Por lo pronto, el palacio de Cañete esconde, al menos, dos almas en pena en el número 69 de la calle Mayor.



4. El decapitado de San Ginés


Corría el año 1353 cuando unos ladrones entraron en la iglesia de San Ginés para robar sus riquezas. Tan entretenidos estaban en su empeño que no repararon en la presencia de un anciano que se encontraba rezando pero, al descubrirlo, le asesinaron con saña hasta separar la cabeza del cuerpo en medio de un mar de sangre. Días después, la pavorosa figura de un hombre decapitado comenzó a aparecer en el templo reclamando justicia y atemorizando a unos vecinos consternados por el crimen. Aunque el rey Pedro I ejecutó a los malhechores, las apariciones han continuado con la duda de si realmente eran esos los culpables.

Hoy en día, la iglesia sigue en el número 13 de la calle Arenal, a medio camino entre Ópera y Sol. Son muchos los madrileños y turistas que pasan por su puerta sin saber que hay mendigos que aseguran haber vivido sucesos extraños al caer la noche.



5. Enterrada viva en la plaza de Santo Domingo


Uno de nuestros miedos más irracionales se hizo realidad en el desaparecido convento de Santo Domingo, lugar donde ahora se encuentra la céntrica plaza del mismo nombre. A finales del siglo XV, María de Cárdenas era enterrada en la cripta reservada a los familiares del infante Don Juan de Castilla. Desde la misma noche del sepelio, las monjas que allí habitaban escucharon golpes y gritos desgarradores que relacionaron con el penar del alma de la difunta. Rezaron y rezaron hasta que cesaron los ruidos, pero cuando su viudo llegó a la ciudad para visitar la tumba de su esposa, encontró el cuerpo en el suelo con su mortaja destrozada. La habían enterrado viva.

Sí, efectivamente. La aterradora historia de la legendaria cataléptica tuvo lugar en la plaza de Santo Domingo, una zona de creciente ocio nocturno donde confluyen algunas de las calles más transitadas del centro y varios tours temáticos sobre fantasmas.



6. Los crímenes de la calle Antonio Grilo




La historia negra de Madrid pasa por lo que hoy se conoce como la calle Antonio Grilo. Se sabe que fue el escenario de un crimen en la vía pública, un asesinato por encargo y hasta una supuesta clínica de abortos clandestinos, pero aún hay más, de hecho la casa que está en su número 3 ha quedado marcada por el horror. El vestíbulo vio morir a un camisero en 1945 cuyo cadáver tenía un mechón de pelo en la mano. En un piso más arriba, una jovencísima madre soltera mató sádicamente a su bebé en 1964 para limpiar su deshonra y en el 3ºD un sastre asesinó en 1962 a su mujer y a sus cinco hijos con distintas armas, exhibiéndolos por la ventana y suicidándose después.

Ubicada entre San Bernardo y el Mercado de los Mostenses, esta calle podría pasar por otra de las zonas cool del barrio de Malasaña, pero lo cierto es que caminar cerca de su famoso portal hiela la sangre. Y más después de ver películas como Malasaña 32…



7. La mujer asesinada en el Palacio de la Prensa



No hay que remontarse al Madrid más histórico para conocer qué suceso esconde el emblemático Palacio de la Prensa. En la década de los 80, concretamente el 1 de julio de 1987, el subcomisario Ángel Acero mataba a su mujer María Eulalia Morgado en el ascensor cuando subían al piso 14 para visitar a los padres de ella. Tres disparos alertaron a los vecinos, que vieron a un hombre bien vestido coger otro ascensor de bajada con la pistola aún humeante en la mano. Él se entregó en comisaría, pero los trabajadores del edificio llevan años percibiendo presencias extrañas y ruidos inexplicables como si alguien del más allá no estuviera en paz.

La prensa de la época calificó de "crimen pasional" lo que hoy llamaríamos "crimen machista" y las leyes de entonces no eran las de ahora. Quizá el espectro de una mujer clame justicia en ese cine de la Gran Vía por el que tantas veces has pasado.



8. Los fantasmas del Edificio Telefónica



En el número 28 de la Gran Vía madrileña, el Edificio Telefónica guarda sus propias historias de fantasmas. La más famosa es la de Goyito, aunque no podemos contártela porque nadie la sabe. Lo cierto es que los trabajadores han estado años asegurando ver la figura de un niño abriendo y cerrando puertas entre las plantas 9 y 13, un espíritu atrapado entre los muros que a veces aparece solo y otras acompañado de una mujer de la que sí conocemos algo más. Era telefonista, se llamaba Ana y había nacido en Bilbao. En 1934 saltó desde la séptima planta, dejando una escena dantesca en la calle que fue descrita con todo lujo de detalles por los reporteros de sucesos.

Seguro que has quedado en la esquina de este elegante edificio para ir de tiendas o has comprado comida callejera en plena madrugada, pero puede que no sepas que fue el primer rascacielos de España… y que no hay rascacielos sin fantasma.



9. La difunta de la iglesia de San José



Viajamos al siglo XIX para asistir a una fiesta de Carnaval en el teatro de los Caños del Peral (actual Teatro Real). Un diplomático extranjero se aparta del bullicio cuando cruza su mirada con una bella joven que porta un antifaz y una rosa blanca en la mano. El flechazo de ambos es instantáneo y caminan juntos por la ciudad hasta llegar a la iglesia de San José. Ella le invita a entrar y, aunque él no lo ve conveniente, accede. En el interior hay un féretro vacío custodiado por cirios y, cuando él dice que es hora de irse, ella confiesa que no puede porque mañana la enterrarán. El joven huye y al día siguiente regresa para comprobar que allí yace la difunta con una rosa marchita.

Aunque su fachada rojiza es llamativa, la iglesia de San José pasa muy desapercibida con el bullicio de la calle Alcalá. La leyenda que esconde es una de las más románticas y perturbadoras de la ciudad, ideal para revivir de noche si es que te atreves.



10. La monja blanca del Banco de España



Como ocurre con otros edificios del centro, el actual Banco de España se construyó sobre una iglesia que fue demolida a finales del siglo XIX. En los últimos años, varios trabajadores nocturnos (sobre todo limpiadoras) aseguran haber vivido en primera persona sucesos paranormales: movimientos bruscos de objetos, ruidos secos, susurros y esa sensación tan desasosegante de que hay alguien ahí. Lo más aterrador es que algunos testigos dicen haber visto a una monja de hábito blanco caminando por los pasillos de forma etérea, sobre todo en las zonas de archivo. Son tantos los testimonios, que hasta se han llegado a hacer grabaciones en busca de psicofonías.

Casualmente, el Banco de España está prácticamente enfrente del Palacio de Linares, el edificio con fantasmas más famoso de Madrid. Quién sabe, puede que en un paseo nocturno mires a las ventanas de uno y otro y veas algo más que una bonita arquitectura.

Fuente: Guía del ocio
https://www.guiadelocio.com/a-fondo/10-tenebrosas-historias-que-no-podras-olvidar-si-paseas-de-noche-por-madrid/?utm_source=elpais.com&utm_medium=noticia&utm_campaign=home

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Vuelta al mundo en 25 grandes murallas (y ninguna es la de China)

1. El Muro de Adriano (Brampton, Inglaterra) 

IAN CUMMING GETTY IMAGES

El avance conquistador de Roma en Gran Bretaña se detuvo, en torno al año 122, a la altura de esta larga serpiente de piedra, de 117 kilómetros, levantada en el periodo del emperador Adriano.
Frontera del Imperio y vía de comunicación a un tiempo, la llamada Muralla de Adriano –patrimonio mundial– es hoy una excelente ruta senderista (de unas siete jornadas) para cruzar y contemplar los verdes y ondulantes paisajes del sur escocés. También se pueden recorrer tramos más cortos, en torno a importantes asentamientos romanos como las fortificaciones de Housesteads y Segedunum, cerca de la ciudad inglesa de Newcastle.


2. Fuerte Nahargarh (Jaipur, India) 

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La morada de los tigres –como reza su nombre– es una de las fortalezas que el maharajá Jai Singh mandó construir (en 1734) para proteger la ciudad de Jaipur. Elevado sobre las estribaciones del macizo de Aravalli, al noroeste de la ciudad, y residencia veraniega de la familia real, las murallas de Nahargarh son hoy un fabuloso mirador –perfecto para un picnic– sobre la capital del Estado de Rajastán. Para visitarlo es necesario alquilar un coche o un taxi (el fuerte está a unos 20 kilómetros de la parada de tren o autobús más cercanas).

3.Ichon-Qala (Jiva, Uzbekistán) 

TUUL Y BRUNO MORANDI GETTY IMAGES

Recorrer a pie la muralla de barro de Ichon-Qala, que durante siglos protegió la ancestral ciudad de Jiva (o Khiva), transporta al viajero a los tiempos de la mítica Ruta de la Seda, de la que esta ciudad al norte de Uzbekistán fue importante enclave. Con muros de hasta ocho metros de alto y seis de grosor, la muralla contaba con cuatro puertas monumentales y fue destruida por los mongoles en el siglo XIII. Reconstruida en el siglo XVIII por orden del khan Muhammad-Amin-Inak, es uno de los grandes atractivos actuales de Jiva, junto a las cúpulas verdeazuladas de sus mezquitas y el minarete de Kalta Minor.

4.Murallas de Ston (Croacia) 

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Construidas en el siglo XIV para proteger la producción de las salinas de Ston, puerto de la costa sur de Croacia ubicado en el istmo que une la península de Pelješac con el continente (a unos 60 kilómetros al norte de Dubrovnik), los 5,5 kilómetros de recorrido de esta muralla –una de las más largas de Europa– se pueden recorrer caminando gracias a su buen estado de conservación. Los muros trepan vertiginosamente (en dos secciones a diferente altura) por la empinada colina que custodia la espalda de Ston (a la izquierda, en la imagen), y tras llanear la ladera, descienden abruptamente después hasta conectar con la vecina localidad de Mali Ston, al otro lado del cerro.

5. Albarracín (Teruel, España) 

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Su sistema defensivo se compone de tres castillos, el principal, el del Andador y el de Doña Blanca, y dos recintos cerrados por fuertes murallas que rodean por completo esta villa abrazada por el río Guadalaviar. El primer recinto (del siglo X) corresponde a la medina o primitiva ciudad musulmana, y estaba rodeado por una muralla sin torres y con una sola puerta. El segundo, que empezó a construirse 100 años después, posee las murallas más imponentes y encerraba un amplio espacio de monte que podía servir para refugio de los ganados en caso de peligro.

6. Sighisoara (Rumanía) 

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Fundada por sajones en el siglo XII, la ciudad medieval de Sighisoara, en pleno corazón de la región de Transilvania –de hecho es la ciudad natal de Vlad Tepes, inspirador del personaje de Drácula–, conserva buena parte de la estructura defensiva que la rodeaba, levantada para su protección entre los siglos XIV y XV tras la invasión tártara. Además de conservar casi intactas un buen número de torres, todavía se puede recorrer el interior de algunos tramos de su muralla, cubierta por un característico techado de entramado de madera.

7. Carcasona (Francia) 

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De baluarte inexpugnable al norte de los Pirineos a ultra fotografiado centro turístico, los dos anillos amurallados que rodean la villa medieval de Carcasona se elevan, casi impolutos, sobre una colina rodeada por la población de La Bastida –la Carcasona moderna– , a unos 95 kilómetros al suroeste de Toulouse. Abandonada y semiderruida desde el siglo XVII, fue el arquitecto romántico Viollet le Duc quien se dedicó en cuerpo y alma a su completa reconstrucción a mediados del XIX, a imagen y semejanza de la gran fortaleza que fue. Para algunos con tal exceso de fantasía que ha desdibujado la autenticidad de la ciudadela original.

8. Ciudadela de Chan Chan (Perú) 

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En la desértica costa del norte de Perú, junto a la localidad de Trujillo, perfiladas murallas de barro aún custodian el acceso al palacio de Nik An, uno de los mejor conservados de la ciudadela de Chan Chan, capital del Imperio Chimú desde del 700 a 1470. Sólidos muros de color pajizo levantados con resistente adobe entrelazado que rodeaban una sucesión de galerías, estancias y patios ceremoniales en torno a una gran plaza, con engalanadas balaustradas y bajorrelieves de fino acabado. Chan Chan está considerada la ciudad de barro más grande de la América precolombina: llegó a contar con una población de unos 60.000 habitantes y una extensión de unos 20 kilómetros cuadrados.


9. Alcazaba de Almería (España) 

MAREK STEPAN ALAMY

Visible desde cualquier punto de la capital almeriense, la construcción de la Alcazaba se prolongó desde el siglo X  hasta el XI. De ahí su relevancia: ha permitido conocer cómo fue la evolución arquitectónica durante la dominación musulmana en la Península. Ampliada en el siglo XV por los Reyes Católicos (se añade un tercer recinto amurallado), la Alcazaba conforma, junto a las Murallas del Cerro de San Cristóbal, uno de los mayores complejos monumentales árabes que se conservan en España.

10. Gran Zimababue (Zimbabue) 

CHRISTOPHER SCOTT ALAMY

La ciudad medieval más grande del África subsahariana es uno de los monumentos más valiosos de Zimbabue; tanto que dio nombre al país. Estas ruinas de la civilización bantú construidas entre los siglos XI y XV tienen muros de granito que alcanzan los 11 metros de alto y son una prueba –bien conservada– del gran nivel de progreso alcanzado en el África antigua. El yacimiento, a 30 kilómetros de Masvingo, permite a los visitantes trepar por peñascos, pasear entre rocas que se tambalean, colarse por estrechas grietas de piedra y gozar de sorprendentes vistas y puestas de sol espectaculares.

11. Kremlin de Kazán (Rusia) 

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Ubicado en la confluencia de los ríos Volga y Kazanka, el Kremlin de Kazán fue construido por el zar Iván el Terrible. Se trata de la principal ciudadela histórica de la República de Tartaristán, está formado por un conjunto de edificios históricos de los siglos XVI al XIX que integran vestigios de edificios más antiguos (sus torres y murallas de color blanco-nieve se erigieron en los siglos XVI y XVII) y es el único en el que, además de iglesias ortodoxas, existe una mezquita dentro del recinto amurallado. Es patrimonio mundial de la Unesco desde el año 2000.

12. Muralla de Ávila (España) 

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Excavaciones arqueológicas realizadas en 2017 en la muralla de Ávila con motivo de su restauración dataron los restos hallados en el siglo I, en la Hispania romana, unos 400 años antes de la época en la que se situaba esta barrera defensiva. En cualquier caso, se trata de un edificio que vivió numerosas ampliaciones, reconstrucciones y reparaciones. Cuenta con nueve puertas y 87 cubos o torreones y rodea la ciudad histórica de Ávila, declarada patrimonio mundial por la Unesco en 1985. Recorrerla en su totalidad es un paseo de cerca de tres kilómetros. Unos 1.700 metros de su adarve (parte superior) están abiertos al público.

13. Bundi (India) 

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Una muralla del siglo XVIII con cuatro puertas de acceso rodea Bundi. Situada a una altitud de unos 268 metros sobre el nivel del mar, la ciudad descansa cerca de un estrecho desfiladero y tiene como principales atractivos el palacio de Bundi, el fuerte en forma de estrella de Taragarh, el lago artificial Nawal Sagar o Raniji Ki Baori, su mayor 'baori' o 'stepwell' (pozos de agua), con escalones que descienden hasta 46 metros de profundidad.

14. Dubrovnik (Croacia) 

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Aunque su encanto queda desdibujado en temporada alta por las oleadas de cruceristas que atestan sus calles empedradas, pasear por la muralla medieval que encierra la ciudad vieja de Dubrovnik, convertida en Desembarco del Rey en la serie ‘Juego de tronos’, acaba siendo irrenunciable. La visita incluye casi dos kilómetros de recorrido sobre sólidos y verticales muros (originalmente levantados en el siglo XIII), que en su frente marítimo se elevan vertiginosamente unos 25 metros sobre las aguas del Adriático. Mejor no asomarse demasiado.

15. Muralla de Lugo (España) 

ALAMY

A finales del siglo II, la inestabilidad política y la llegada de tribus bárbaras propiciaron la construcción de una muralla de 2.266 metros de perímetro que rodeara Lugo. Declarada por la Unesco patrimonio mundial, mantiene 71 torres de las 85 que tuvo y tiene 10 puertas, 5 antiguas y 5 nuevas, abiertas con el ensanche de la ciudad gallega. Es uno de los más más bellos arquetipos de fortificación romana tardía de Europa Occidental, y caminando por lo alto de la muralla (que en algunos tramos alcanza los siete metros de ancho) se puede disfrutar de las mejores vistas.

16. Murallas de Sacsayhuaman (Perú) 

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Como ocurre con otras ciudadelas incas, como el santuario de Machu Picchu, quedan preguntas sin respuesta en torno a la construcción de las murallas de Sacsayhuaman, elevadas sobre una colina al norte de Cuzco, a unos 3.700 metros de altitud. Vestigio de una fortaleza con una extensión (se estima) cuatro veces mayor, los bloques que componen estos muros pétreos asombran por su volumen (hasta nueve metros de alto y 125 toneladas de peso), su liso acabado y, especialmente, su perfecto encaje, componiendo un maravilloso puzle de piedra. Se cree que el complejo, de origen militar, fue levantado entre los siglos XIV y XV.

17. La Ciudadela de Shiraz (Irán) 

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La ciudadela de Shiraz o Arg-e Karim Khan, del siglo XVIII, sorprende con sus altos y gruesos muros de ladrillo y con cuatro torreones circulares (uno de ellos inclinado) en pleno centro de Shiraz, una ciudad al sur de Irán cercana a las ruinas de Persépolis. El bazar, la puerta del Corán y la mezquita de Nasir al-Molk, más conocida como mezquita Rosa, son otras visitas imprescindibles en este lugar conocido como la ciudad de las flores y los poetas.

18. Mont-Saint-Michel (Francia) 

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Es una de las abadías más conocidas del mundo y, desde 1979, patrimonio mundial de la Unesco. El islote rocoso en el que se levanta el Mont-Saint-Michel (en la región de Normandía) tiene 960 metros de circunferencia, mientras que el peñasco se eleva a 92 metros de altitud. El tiempo aproximado para recorrer las calles, algunas de sus casas con elementos de madera típicas de la arquitectura francesa en el siglo XI y la abadía benedictina es de unas tres horas, que se pueden prolongar contemplando con tranquilidad sus vistas al Canal de la Mancha. La visita debe incluir también el exterior de la zona amurallada, donde se encuentra la capilla de Saint Aubert.

19. Monsaraz (Portugal)

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Monsaraz es un pueblecito amurallado de la región del Alentejo. Una fortificación que data de la guerra de restauración portuguesa (una serie de enfrentamientos armados entre el reino de Portugal y la Monarquía Hispánica entre el 1640-1668) por su posición fronteriza. Rodeado de campos, en el interior se encuentran estrechas calles y casas blancas y un castillo con un imponente patio de armas. La villa está marcada por la cal y la pizarra, y recorrerla en absoluta tranquilidad para muchos supone un viaje a la Edad Media. Desde Monsaraz, además, se obtiene una panorámica de la presa de Alqueva, el valle del río Guadiana y de la frontera con España.

20. Las Murallas Aurelianas (Roma, Italia) 

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En el año 270, el emperador Aurelio decidió rodear Roma ante la amenaza de los bárbaros desde el norte. La longitud original de las Murallas Aurelianas, de planta rectangular y edificación sencilla, era de unos 18 kilómetros de largo (con más de 382 torres), por lo que son consideradas como uno de los monumentos más grandes de la Roma Imperial. En la actualidad se conservan unos 12 kilómetros, que se pueden recorrer (una de las partes mejor conservadas está junto a Porta San Sebastiano)

21. Acrocórinto (Grecia) 

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La acrópolis de Acrocórinto llegó a ser una fortaleza protegida por tres líneas de defensa construidas durante el Imperio Bizantino que la hacían prácticamente impenetrable por los invasores, que tenían que apoderarse de ella si querían pasar a la península del Peloponeso. Las primeras fortificaciones se remontan a finales del siglo VII a.C. Considerada una de las fortalezas medievales más importantes de Grecia, hoy es uno de los mayores atractivos de una de las ciudades más famosas del Peloponeso. En lo alto de la colina, de 575 metros, esperan las ruinas del templo de Afrodita, que se convirtió en iglesia y después en mezquita.

22. La Muralla de la Fortaleza de Seúl (Corea del Sur) 

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Construida como obra defensiva a lo largo del año 1396 en dos tandas, esta muralla con muros de unos 7-8 metros de alto recorre 10 kilómetros (tenía unos 18) alrededor de Seúl. Las montañas Bugaksan, Naksan, Namsan e Inwangsan están unidas por esta larga sucesión de escalones. Siguiendo el muro, se construyeron ocho puertas. Se conservan seis, y las de Sukjeongmun, Heunginjimun, Sungnyemun y Dongeuimun son las más importantes. Al ser considerada una zona militar, hay que vigilar porque hay tramos del recorrido por la muralla en los que no se permite tomar fotografías.

23. La muralla de Morella (Castellón, España) 

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Una muralla abraza la localidad de Morella, de unos 2.800 habitantes. Siete puertas (la de Sant Miquel, con sus dos torres gemelas, es la entrada principal de la ciudad) y 10 torres jalonan sus casi dos kilómetros y medio. La actual muralla data de los siglos XIV-XV con la modificación del XVIII de su parte superior. Su interior acoge una ciudad que parece un escenario medieval, coronada por una fortaleza militar construida aprovechando la roca natural y una de las más imponentes del Mediterráneo.

24. La muralla de Xian (China) 

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La muralla de Xian, ciudad situada en el centro del país y donde comenzaba la Ruta de la Seda, es una de las pocas que quedan en pie de la antigua China. Se construyó en el siglo XIV, durante la dinastía Ming, en la que fue primera capital de la China imperial. Tiene unos 14 kilómetros de longitud (y unos 12 metros de alto) que bordean el centro de la ciudad, está rodeada de un foso e incluye varias instalaciones militares defensivas, como el puente colgante y varias torres de vigilancia. Se puede recorrer a pie o en bicicleta observando unas vistas impresionantes de Xian.

25. Murallas de Saint-Malo (Bretaña,Francia) 



Las murallas de Saint-Malo surgen en el siglo XII, mucho antes de la edad de oro de los corsarios del rey. Tras el gran incendio de 1661, la muralla de granito es íntegramente reconstruida. Será ampliada en el siglo XVIII por Garangeau, ingeniero-arquitecto, discípulo de Vauban.

La alta muralla que rodea la ciudad de Saint-Malo forma un recorrido circular de dos kilómetros. Puedes bajar y volver a subir por donde quieras, .desde las diferentes escaleras situadas en cada puerta.

En la actualidad, el recinto amurallado de Saint-Malo incluye ocho puertas, tres poternas y tres bastiones. Las murallas, provistas de matacanes y flanqueadas por varias torres, fueron declaradas Monumento Histórico.

Fuente: elpais.com
Fuente: saint-malo-tourisme.es
https://elviajero.elpais.com/elviajero/2019/05/28/album/1559041728_758505.html?rel=mas?rel=mas#foto_gal_3
https://www.saint-malo-tourisme.es/descubrir/un-territorio-unico/las-murallas-de-saint-malo

10 miradores irrenunciables (incluso si tienes vértigo)

De una pasarela a 2.700 metros en los Alpes a un trampolín de diseño sobre el vacío en el Tirol del Sur, enclaves para alucinar con las vistas

1. La foto más buscada: El Púlpito (Noruega) 

GETTY IMAGES

Los suelos de vidrio sobre el vacío y los rascacielos vertiginosos suelen impresionar, pero una de las mejores panorámicas de Noruega se obtiene desde un enorme trampolín de roca. El Preikestolen se asoma desafiante a 604 metros de altura sobre el fiordo de Lyse, en la región de Stavanger, en la costa oeste del país. En un entorno muy montañoso, esta proa pétrea destaca como una atalaya natural, como una formidable terraza sobresaliendo por encima del agua. Las vistas son tan amplias como vertiginosas, y acongojan más aún si reparamos en las grietas que recorren su plana superficie, resultado de 10.000 años de erosión glacial. La plataforma se ha convertido en uno de los grandes reclamos turísticos de Noruega . Desde la carretera de acceso hasta El Púlpito hay dos horas de caminata, y la mejor época para subir es de abril a septiembre.


2. Para desafiar al vértigo: Sky Tower (Auckland, Nueva Zelanda) 

SKYCITYAUCKLAND.CO.NZ

Las vistas más espeluznantes del país oceánico aguardan (a quien se atreva) en lo alto de la Sky Tower (torre del Cielo), en Auckland, la construcción humana más alta del país insular, de 328 metros. En Nueva Zelanda, donde no faltan enclaves para saltar desde, hacia o bajo cualquier cosa, este edificio tenía que ofrecer algo diferente, como la panorámica desde una rotonda cerrada de vidrio a 192 metros del suelo, que también se puede rodear por el exterior (asegurados con arneses) o, ya puestos, saltar al vacío sujetos por un cable de seguridad). La Sky Tower (skycityauckland.co.nz) abre de domingo a jueves prácticamente todo el día. La entrada no incluye ni el SkyJump (salto) ni el SkyWalk (paseo exterior), que se pagan aparte.


3. Un sendero para acabar empapado: cataratas del Iguazú (Brasil) 

ALAMY

Conviene ponerse un chubasquero para atravesar esta pasarela suspendida sobre las aguas y que nos conduce hasta el poderoso rugido del Iguazú: estaremos rodeados por unos 1.500 metros cúbicos de agua. Estas cataratas sudamericanas se sitúan entre Brasil y Argentina y están formadas por 275 saltos a lo largo de tres kilómetros de anchura (y 80 de altura) en plena selva. En el lado brasileño, el sendero conduce a un punto de observación por debajo de la Garganta del Diablo, donde se puede disfrutar del tramo más espectacular y estruendoso del Iguazú. Hay que llegar temprano, pues las fotografías en esta vertiente brasileña quedan mejor por la mañana.


4. Adrenalina entre cumbres nevadas: paseo aéreo de Dachstein (Austria) 

ANDREI BORTNIKAU GETTY

Transparente y sobresaliente en el macizo austriaco de Dachstein, a 2.700 metros de altura, este mirador proporciona vistas de 360º que abarcan cimas de países vecinos, como la del Triglav, ya en Eslovenia, o los bosques bohemios de la República Checa. El trayecto de subida no es menos vertiginoso que las vistas: el teleférico desde el Türlwandhütte asciende casi 1.000 metros hasta la estación de Hunerkogel y pasa prácticamente rozando la pared del acantilado calizo, permitiendo apreciar al detalle todas sus grietas. Gracias al glaciar de Dachstein se puede disfrutar de esquí alpino y esquí de fondo durante todo el año. Conviene consultar, esos sí, las condiciones climatológicas y de las pistas en derdachstein.at. 


5. Frente al Mont Blanc: Aiguille du Midi (Chamonix, Francia) 

ELISA LOCCI GETTY

La roca de la montaña queda tan cerca que casi se puede rozar con los dedos, o esa sensación transmite esta plataforma de observación. En los días despejados también se contempla el macizo nevado del Mont Blanc, justo enfrente. La Aiguille du Midi tampoco es moco de pavo: una puntiaguda aguja de roca y nieve de 3.842 m de altura. El trayecto en teleférico hasta su cumbre sale de Chamonix (chamonix.com) y supera los 2.800 metros de desnivel a toda velocidad, desde el fondo del valle, en 20 minutos impresionantes. Una perspectiva que, de otra forma, solo estaría reservada a escaladores experimentados. La Aiguille es el punto de partida de algunas de las rutas de ascenso al Mont Blanc y también el punto de despegue de los aficionados al parapente, excepto en julio y agosto. 


6. Sofisticadas vistas sobre el Tirol del Sur: Il Binocolo (Merano, Italia) 

TRAUTTMANSDORFF .IT


Diseñado por el arquitecto Matteo Thun como complemento de los hermosos jardines del castillo de Trauttmansdorff, Il Binocolo (en la foto) es un mirador suspendido por encima de los árboles que ofrece, a quienes se atrevan a atravesarlo –el suelo es transparente–, una panorámica de viñedos, huertos, tejados y laderas alrededor de la población de Merano. También brinda espléndidas vistas de los jardines dispuestos alrededor del palacio neogótico, con rododendros, conjuntos acuáticos aterrazados, exóticas palmeras, una colmena y el viñedo más antiguo del mundo. Algunas noches de junio, julio y agosto, Trauttmansdorff (trauttmansdorff.it) abre sus puertas para las Noches en los Jardines.


7. ¿Logro o aberración arquitectónica?: Grand Canyon Skywalk (Arizona, EE UU) 

MARK DOWNEY GETTY

Buzz Aldrin, el segundo hombre que pisó la Luna, fue el primer visitante del Skywalk, el mirador de acero con suelo de cristal  que se inauguró el 20 de marzo de 2007 en el Gran Cañón del Colorado con la bendición de los indios hualapai y las protestas de los ecologistas, que pusieron el grito, no los pies, en el cielo por su impacto visual sobre la garganta excavada por el río Colorado en el desierto del norte de Arizona, Estados Unidos. Desde ella se puede contemplar el fondo del precipicio, 1.300 metros más abajo. El Skywalk forma parte del proyecto turístico Grand Canyon West.


8. Mirada de vanguardia entre rascacielos: Torres Petronas (Kuala Lumpur, Malasia) 

MATTEO COLOMBO GETTY

Es posible que, en esta ocasión, resulte más espectacular observar desde un punto elevado el mirador en cuestión, el puente que une las Torres Petronas de Kuala Lumpur a 170 metros del suelo que las propias vistas que se disfrutan desde él, una mezcla de espacios verdes y rascacielos. Esta pasarela de dos plantas que enlaza los pisos 41 y 42 de las Petronas es una maravilla de la ingeniería; con sus enormes bases de apoyo, parece la pieza que mantiene unidos y en pie ambas torres, de 452 metros de altura. De noche impresiona aún más, pues todo el complejo está iluminado. El puente cierra los lunes y el mejor punto para observarlo en la distancia conectando las Petronas es la cercana torre de Menara. 


9. El humo que ruge sobre el Zambezi: Knife-edge Point, cataratas Victoria (Zambia) 

PETER UNGER GETTY

Un rugido fuerte e incesante; el pálido arco de un brillante arcoíris; una bruma que parece humo lanzada al aire como si el río fuera de fuego. Las cataratas Victoria (o Mosi-oa-Tunya) son el punto en el que poderoso río Zambezi se arroja por un precipicio de basalto de 100 metros de altura para luego serpentear entre espectaculares cañones. Se puede cruzar el puente peatonal hasta este sólido promontorio donde, si el viento ayuda con la bruma, se podrán admirar las cataratas y el agitado abismo que queda debajo. La temporada de lluvias es de marzo a abril, cuando las cataratas alcanzan su caudal máximo, aunque la bruma puede obstruir las vistas. El nivel del agua más bajo se da en noviembre y diciembre.


10. Paseo para volar con las aves: Illawarra Fly Treetop (Australia) 

PHILLIP KRASKOFF GETTY

No es un mirador al uso, sino algo mucho más original: la mejor forma de conectar con cucaburras, cacatúas y rosellas carmesíes. Este paseo discurre por las copas de los árboles de las frondosas tierras altas del sur de Australia, de clima templado. A 25 metros del suelo, entre eucaliptos, árboles de sasafrás, acacias y moreras, el Illawarra Fly Treetop Walk dispone una plataforma de 500 metros con vistas espectaculares del dosel forestal y las escarpaduras montañosas circundantes, que forman parte de la Gran Cordillera Divisoria. También se puede subir a la Knights Tower (torre de los Caballeros), 20 metros más alta que la plataforma. El segundo sábado de cada mes, el Illawarra Fly Treetop Walk abre de 6.00 a 9.00 para contemplar la salida del sol (hay que reservar). 


Fuente:elpais
Fotos: Getty Images