miércoles, 25 de diciembre de 2019

Vuelta al mundo en 25 grandes murallas (y ninguna es la de China)

1. El Muro de Adriano (Brampton, Inglaterra) 

IAN CUMMING GETTY IMAGES

El avance conquistador de Roma en Gran Bretaña se detuvo, en torno al año 122, a la altura de esta larga serpiente de piedra, de 117 kilómetros, levantada en el periodo del emperador Adriano.
Frontera del Imperio y vía de comunicación a un tiempo, la llamada Muralla de Adriano –patrimonio mundial– es hoy una excelente ruta senderista (de unas siete jornadas) para cruzar y contemplar los verdes y ondulantes paisajes del sur escocés. También se pueden recorrer tramos más cortos, en torno a importantes asentamientos romanos como las fortificaciones de Housesteads y Segedunum, cerca de la ciudad inglesa de Newcastle.


2. Fuerte Nahargarh (Jaipur, India) 

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La morada de los tigres –como reza su nombre– es una de las fortalezas que el maharajá Jai Singh mandó construir (en 1734) para proteger la ciudad de Jaipur. Elevado sobre las estribaciones del macizo de Aravalli, al noroeste de la ciudad, y residencia veraniega de la familia real, las murallas de Nahargarh son hoy un fabuloso mirador –perfecto para un picnic– sobre la capital del Estado de Rajastán. Para visitarlo es necesario alquilar un coche o un taxi (el fuerte está a unos 20 kilómetros de la parada de tren o autobús más cercanas).

3.Ichon-Qala (Jiva, Uzbekistán) 

TUUL Y BRUNO MORANDI GETTY IMAGES

Recorrer a pie la muralla de barro de Ichon-Qala, que durante siglos protegió la ancestral ciudad de Jiva (o Khiva), transporta al viajero a los tiempos de la mítica Ruta de la Seda, de la que esta ciudad al norte de Uzbekistán fue importante enclave. Con muros de hasta ocho metros de alto y seis de grosor, la muralla contaba con cuatro puertas monumentales y fue destruida por los mongoles en el siglo XIII. Reconstruida en el siglo XVIII por orden del khan Muhammad-Amin-Inak, es uno de los grandes atractivos actuales de Jiva, junto a las cúpulas verdeazuladas de sus mezquitas y el minarete de Kalta Minor.

4.Murallas de Ston (Croacia) 

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Construidas en el siglo XIV para proteger la producción de las salinas de Ston, puerto de la costa sur de Croacia ubicado en el istmo que une la península de Pelješac con el continente (a unos 60 kilómetros al norte de Dubrovnik), los 5,5 kilómetros de recorrido de esta muralla –una de las más largas de Europa– se pueden recorrer caminando gracias a su buen estado de conservación. Los muros trepan vertiginosamente (en dos secciones a diferente altura) por la empinada colina que custodia la espalda de Ston (a la izquierda, en la imagen), y tras llanear la ladera, descienden abruptamente después hasta conectar con la vecina localidad de Mali Ston, al otro lado del cerro.

5. Albarracín (Teruel, España) 

PETER ADAMS GETTY IMAGES


Su sistema defensivo se compone de tres castillos, el principal, el del Andador y el de Doña Blanca, y dos recintos cerrados por fuertes murallas que rodean por completo esta villa abrazada por el río Guadalaviar. El primer recinto (del siglo X) corresponde a la medina o primitiva ciudad musulmana, y estaba rodeado por una muralla sin torres y con una sola puerta. El segundo, que empezó a construirse 100 años después, posee las murallas más imponentes y encerraba un amplio espacio de monte que podía servir para refugio de los ganados en caso de peligro.

6. Sighisoara (Rumanía) 

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Fundada por sajones en el siglo XII, la ciudad medieval de Sighisoara, en pleno corazón de la región de Transilvania –de hecho es la ciudad natal de Vlad Tepes, inspirador del personaje de Drácula–, conserva buena parte de la estructura defensiva que la rodeaba, levantada para su protección entre los siglos XIV y XV tras la invasión tártara. Además de conservar casi intactas un buen número de torres, todavía se puede recorrer el interior de algunos tramos de su muralla, cubierta por un característico techado de entramado de madera.

7. Carcasona (Francia) 

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De baluarte inexpugnable al norte de los Pirineos a ultra fotografiado centro turístico, los dos anillos amurallados que rodean la villa medieval de Carcasona se elevan, casi impolutos, sobre una colina rodeada por la población de La Bastida –la Carcasona moderna– , a unos 95 kilómetros al suroeste de Toulouse. Abandonada y semiderruida desde el siglo XVII, fue el arquitecto romántico Viollet le Duc quien se dedicó en cuerpo y alma a su completa reconstrucción a mediados del XIX, a imagen y semejanza de la gran fortaleza que fue. Para algunos con tal exceso de fantasía que ha desdibujado la autenticidad de la ciudadela original.

8. Ciudadela de Chan Chan (Perú) 

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En la desértica costa del norte de Perú, junto a la localidad de Trujillo, perfiladas murallas de barro aún custodian el acceso al palacio de Nik An, uno de los mejor conservados de la ciudadela de Chan Chan, capital del Imperio Chimú desde del 700 a 1470. Sólidos muros de color pajizo levantados con resistente adobe entrelazado que rodeaban una sucesión de galerías, estancias y patios ceremoniales en torno a una gran plaza, con engalanadas balaustradas y bajorrelieves de fino acabado. Chan Chan está considerada la ciudad de barro más grande de la América precolombina: llegó a contar con una población de unos 60.000 habitantes y una extensión de unos 20 kilómetros cuadrados.


9. Alcazaba de Almería (España) 

MAREK STEPAN ALAMY

Visible desde cualquier punto de la capital almeriense, la construcción de la Alcazaba se prolongó desde el siglo X  hasta el XI. De ahí su relevancia: ha permitido conocer cómo fue la evolución arquitectónica durante la dominación musulmana en la Península. Ampliada en el siglo XV por los Reyes Católicos (se añade un tercer recinto amurallado), la Alcazaba conforma, junto a las Murallas del Cerro de San Cristóbal, uno de los mayores complejos monumentales árabes que se conservan en España.

10. Gran Zimababue (Zimbabue) 

CHRISTOPHER SCOTT ALAMY

La ciudad medieval más grande del África subsahariana es uno de los monumentos más valiosos de Zimbabue; tanto que dio nombre al país. Estas ruinas de la civilización bantú construidas entre los siglos XI y XV tienen muros de granito que alcanzan los 11 metros de alto y son una prueba –bien conservada– del gran nivel de progreso alcanzado en el África antigua. El yacimiento, a 30 kilómetros de Masvingo, permite a los visitantes trepar por peñascos, pasear entre rocas que se tambalean, colarse por estrechas grietas de piedra y gozar de sorprendentes vistas y puestas de sol espectaculares.

11. Kremlin de Kazán (Rusia) 

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Ubicado en la confluencia de los ríos Volga y Kazanka, el Kremlin de Kazán fue construido por el zar Iván el Terrible. Se trata de la principal ciudadela histórica de la República de Tartaristán, está formado por un conjunto de edificios históricos de los siglos XVI al XIX que integran vestigios de edificios más antiguos (sus torres y murallas de color blanco-nieve se erigieron en los siglos XVI y XVII) y es el único en el que, además de iglesias ortodoxas, existe una mezquita dentro del recinto amurallado. Es patrimonio mundial de la Unesco desde el año 2000.

12. Muralla de Ávila (España) 

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Excavaciones arqueológicas realizadas en 2017 en la muralla de Ávila con motivo de su restauración dataron los restos hallados en el siglo I, en la Hispania romana, unos 400 años antes de la época en la que se situaba esta barrera defensiva. En cualquier caso, se trata de un edificio que vivió numerosas ampliaciones, reconstrucciones y reparaciones. Cuenta con nueve puertas y 87 cubos o torreones y rodea la ciudad histórica de Ávila, declarada patrimonio mundial por la Unesco en 1985. Recorrerla en su totalidad es un paseo de cerca de tres kilómetros. Unos 1.700 metros de su adarve (parte superior) están abiertos al público.

13. Bundi (India) 

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Una muralla del siglo XVIII con cuatro puertas de acceso rodea Bundi. Situada a una altitud de unos 268 metros sobre el nivel del mar, la ciudad descansa cerca de un estrecho desfiladero y tiene como principales atractivos el palacio de Bundi, el fuerte en forma de estrella de Taragarh, el lago artificial Nawal Sagar o Raniji Ki Baori, su mayor 'baori' o 'stepwell' (pozos de agua), con escalones que descienden hasta 46 metros de profundidad.

14. Dubrovnik (Croacia) 

JOHN Y TINA REID GETTY IMAGES

Aunque su encanto queda desdibujado en temporada alta por las oleadas de cruceristas que atestan sus calles empedradas, pasear por la muralla medieval que encierra la ciudad vieja de Dubrovnik, convertida en Desembarco del Rey en la serie ‘Juego de tronos’, acaba siendo irrenunciable. La visita incluye casi dos kilómetros de recorrido sobre sólidos y verticales muros (originalmente levantados en el siglo XIII), que en su frente marítimo se elevan vertiginosamente unos 25 metros sobre las aguas del Adriático. Mejor no asomarse demasiado.

15. Muralla de Lugo (España) 

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A finales del siglo II, la inestabilidad política y la llegada de tribus bárbaras propiciaron la construcción de una muralla de 2.266 metros de perímetro que rodeara Lugo. Declarada por la Unesco patrimonio mundial, mantiene 71 torres de las 85 que tuvo y tiene 10 puertas, 5 antiguas y 5 nuevas, abiertas con el ensanche de la ciudad gallega. Es uno de los más más bellos arquetipos de fortificación romana tardía de Europa Occidental, y caminando por lo alto de la muralla (que en algunos tramos alcanza los siete metros de ancho) se puede disfrutar de las mejores vistas.

16. Murallas de Sacsayhuaman (Perú) 

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Como ocurre con otras ciudadelas incas, como el santuario de Machu Picchu, quedan preguntas sin respuesta en torno a la construcción de las murallas de Sacsayhuaman, elevadas sobre una colina al norte de Cuzco, a unos 3.700 metros de altitud. Vestigio de una fortaleza con una extensión (se estima) cuatro veces mayor, los bloques que componen estos muros pétreos asombran por su volumen (hasta nueve metros de alto y 125 toneladas de peso), su liso acabado y, especialmente, su perfecto encaje, componiendo un maravilloso puzle de piedra. Se cree que el complejo, de origen militar, fue levantado entre los siglos XIV y XV.

17. La Ciudadela de Shiraz (Irán) 

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La ciudadela de Shiraz o Arg-e Karim Khan, del siglo XVIII, sorprende con sus altos y gruesos muros de ladrillo y con cuatro torreones circulares (uno de ellos inclinado) en pleno centro de Shiraz, una ciudad al sur de Irán cercana a las ruinas de Persépolis. El bazar, la puerta del Corán y la mezquita de Nasir al-Molk, más conocida como mezquita Rosa, son otras visitas imprescindibles en este lugar conocido como la ciudad de las flores y los poetas.

18. Mont-Saint-Michel (Francia) 

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Es una de las abadías más conocidas del mundo y, desde 1979, patrimonio mundial de la Unesco. El islote rocoso en el que se levanta el Mont-Saint-Michel (en la región de Normandía) tiene 960 metros de circunferencia, mientras que el peñasco se eleva a 92 metros de altitud. El tiempo aproximado para recorrer las calles, algunas de sus casas con elementos de madera típicas de la arquitectura francesa en el siglo XI y la abadía benedictina es de unas tres horas, que se pueden prolongar contemplando con tranquilidad sus vistas al Canal de la Mancha. La visita debe incluir también el exterior de la zona amurallada, donde se encuentra la capilla de Saint Aubert.

19. Monsaraz (Portugal)

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Monsaraz es un pueblecito amurallado de la región del Alentejo. Una fortificación que data de la guerra de restauración portuguesa (una serie de enfrentamientos armados entre el reino de Portugal y la Monarquía Hispánica entre el 1640-1668) por su posición fronteriza. Rodeado de campos, en el interior se encuentran estrechas calles y casas blancas y un castillo con un imponente patio de armas. La villa está marcada por la cal y la pizarra, y recorrerla en absoluta tranquilidad para muchos supone un viaje a la Edad Media. Desde Monsaraz, además, se obtiene una panorámica de la presa de Alqueva, el valle del río Guadiana y de la frontera con España.

20. Las Murallas Aurelianas (Roma, Italia) 

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En el año 270, el emperador Aurelio decidió rodear Roma ante la amenaza de los bárbaros desde el norte. La longitud original de las Murallas Aurelianas, de planta rectangular y edificación sencilla, era de unos 18 kilómetros de largo (con más de 382 torres), por lo que son consideradas como uno de los monumentos más grandes de la Roma Imperial. En la actualidad se conservan unos 12 kilómetros, que se pueden recorrer (una de las partes mejor conservadas está junto a Porta San Sebastiano)

21. Acrocórinto (Grecia) 

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La acrópolis de Acrocórinto llegó a ser una fortaleza protegida por tres líneas de defensa construidas durante el Imperio Bizantino que la hacían prácticamente impenetrable por los invasores, que tenían que apoderarse de ella si querían pasar a la península del Peloponeso. Las primeras fortificaciones se remontan a finales del siglo VII a.C. Considerada una de las fortalezas medievales más importantes de Grecia, hoy es uno de los mayores atractivos de una de las ciudades más famosas del Peloponeso. En lo alto de la colina, de 575 metros, esperan las ruinas del templo de Afrodita, que se convirtió en iglesia y después en mezquita.

22. La Muralla de la Fortaleza de Seúl (Corea del Sur) 

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Construida como obra defensiva a lo largo del año 1396 en dos tandas, esta muralla con muros de unos 7-8 metros de alto recorre 10 kilómetros (tenía unos 18) alrededor de Seúl. Las montañas Bugaksan, Naksan, Namsan e Inwangsan están unidas por esta larga sucesión de escalones. Siguiendo el muro, se construyeron ocho puertas. Se conservan seis, y las de Sukjeongmun, Heunginjimun, Sungnyemun y Dongeuimun son las más importantes. Al ser considerada una zona militar, hay que vigilar porque hay tramos del recorrido por la muralla en los que no se permite tomar fotografías.

23. La muralla de Morella (Castellón, España) 

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Una muralla abraza la localidad de Morella, de unos 2.800 habitantes. Siete puertas (la de Sant Miquel, con sus dos torres gemelas, es la entrada principal de la ciudad) y 10 torres jalonan sus casi dos kilómetros y medio. La actual muralla data de los siglos XIV-XV con la modificación del XVIII de su parte superior. Su interior acoge una ciudad que parece un escenario medieval, coronada por una fortaleza militar construida aprovechando la roca natural y una de las más imponentes del Mediterráneo.

24. La muralla de Xian (China) 

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La muralla de Xian, ciudad situada en el centro del país y donde comenzaba la Ruta de la Seda, es una de las pocas que quedan en pie de la antigua China. Se construyó en el siglo XIV, durante la dinastía Ming, en la que fue primera capital de la China imperial. Tiene unos 14 kilómetros de longitud (y unos 12 metros de alto) que bordean el centro de la ciudad, está rodeada de un foso e incluye varias instalaciones militares defensivas, como el puente colgante y varias torres de vigilancia. Se puede recorrer a pie o en bicicleta observando unas vistas impresionantes de Xian.

25. Murallas de Saint-Malo (Bretaña,Francia) 



Las murallas de Saint-Malo surgen en el siglo XII, mucho antes de la edad de oro de los corsarios del rey. Tras el gran incendio de 1661, la muralla de granito es íntegramente reconstruida. Será ampliada en el siglo XVIII por Garangeau, ingeniero-arquitecto, discípulo de Vauban.

La alta muralla que rodea la ciudad de Saint-Malo forma un recorrido circular de dos kilómetros. Puedes bajar y volver a subir por donde quieras, .desde las diferentes escaleras situadas en cada puerta.

En la actualidad, el recinto amurallado de Saint-Malo incluye ocho puertas, tres poternas y tres bastiones. Las murallas, provistas de matacanes y flanqueadas por varias torres, fueron declaradas Monumento Histórico.

Fuente: elpais.com
Fuente: saint-malo-tourisme.es
https://elviajero.elpais.com/elviajero/2019/05/28/album/1559041728_758505.html?rel=mas?rel=mas#foto_gal_3
https://www.saint-malo-tourisme.es/descubrir/un-territorio-unico/las-murallas-de-saint-malo

10 miradores irrenunciables (incluso si tienes vértigo)

De una pasarela a 2.700 metros en los Alpes a un trampolín de diseño sobre el vacío en el Tirol del Sur, enclaves para alucinar con las vistas

1. La foto más buscada: El Púlpito (Noruega) 

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Los suelos de vidrio sobre el vacío y los rascacielos vertiginosos suelen impresionar, pero una de las mejores panorámicas de Noruega se obtiene desde un enorme trampolín de roca. El Preikestolen se asoma desafiante a 604 metros de altura sobre el fiordo de Lyse, en la región de Stavanger, en la costa oeste del país. En un entorno muy montañoso, esta proa pétrea destaca como una atalaya natural, como una formidable terraza sobresaliendo por encima del agua. Las vistas son tan amplias como vertiginosas, y acongojan más aún si reparamos en las grietas que recorren su plana superficie, resultado de 10.000 años de erosión glacial. La plataforma se ha convertido en uno de los grandes reclamos turísticos de Noruega . Desde la carretera de acceso hasta El Púlpito hay dos horas de caminata, y la mejor época para subir es de abril a septiembre.


2. Para desafiar al vértigo: Sky Tower (Auckland, Nueva Zelanda) 

SKYCITYAUCKLAND.CO.NZ

Las vistas más espeluznantes del país oceánico aguardan (a quien se atreva) en lo alto de la Sky Tower (torre del Cielo), en Auckland, la construcción humana más alta del país insular, de 328 metros. En Nueva Zelanda, donde no faltan enclaves para saltar desde, hacia o bajo cualquier cosa, este edificio tenía que ofrecer algo diferente, como la panorámica desde una rotonda cerrada de vidrio a 192 metros del suelo, que también se puede rodear por el exterior (asegurados con arneses) o, ya puestos, saltar al vacío sujetos por un cable de seguridad). La Sky Tower (skycityauckland.co.nz) abre de domingo a jueves prácticamente todo el día. La entrada no incluye ni el SkyJump (salto) ni el SkyWalk (paseo exterior), que se pagan aparte.


3. Un sendero para acabar empapado: cataratas del Iguazú (Brasil) 

ALAMY

Conviene ponerse un chubasquero para atravesar esta pasarela suspendida sobre las aguas y que nos conduce hasta el poderoso rugido del Iguazú: estaremos rodeados por unos 1.500 metros cúbicos de agua. Estas cataratas sudamericanas se sitúan entre Brasil y Argentina y están formadas por 275 saltos a lo largo de tres kilómetros de anchura (y 80 de altura) en plena selva. En el lado brasileño, el sendero conduce a un punto de observación por debajo de la Garganta del Diablo, donde se puede disfrutar del tramo más espectacular y estruendoso del Iguazú. Hay que llegar temprano, pues las fotografías en esta vertiente brasileña quedan mejor por la mañana.


4. Adrenalina entre cumbres nevadas: paseo aéreo de Dachstein (Austria) 

ANDREI BORTNIKAU GETTY

Transparente y sobresaliente en el macizo austriaco de Dachstein, a 2.700 metros de altura, este mirador proporciona vistas de 360º que abarcan cimas de países vecinos, como la del Triglav, ya en Eslovenia, o los bosques bohemios de la República Checa. El trayecto de subida no es menos vertiginoso que las vistas: el teleférico desde el Türlwandhütte asciende casi 1.000 metros hasta la estación de Hunerkogel y pasa prácticamente rozando la pared del acantilado calizo, permitiendo apreciar al detalle todas sus grietas. Gracias al glaciar de Dachstein se puede disfrutar de esquí alpino y esquí de fondo durante todo el año. Conviene consultar, esos sí, las condiciones climatológicas y de las pistas en derdachstein.at. 


5. Frente al Mont Blanc: Aiguille du Midi (Chamonix, Francia) 

ELISA LOCCI GETTY

La roca de la montaña queda tan cerca que casi se puede rozar con los dedos, o esa sensación transmite esta plataforma de observación. En los días despejados también se contempla el macizo nevado del Mont Blanc, justo enfrente. La Aiguille du Midi tampoco es moco de pavo: una puntiaguda aguja de roca y nieve de 3.842 m de altura. El trayecto en teleférico hasta su cumbre sale de Chamonix (chamonix.com) y supera los 2.800 metros de desnivel a toda velocidad, desde el fondo del valle, en 20 minutos impresionantes. Una perspectiva que, de otra forma, solo estaría reservada a escaladores experimentados. La Aiguille es el punto de partida de algunas de las rutas de ascenso al Mont Blanc y también el punto de despegue de los aficionados al parapente, excepto en julio y agosto. 


6. Sofisticadas vistas sobre el Tirol del Sur: Il Binocolo (Merano, Italia) 

TRAUTTMANSDORFF .IT


Diseñado por el arquitecto Matteo Thun como complemento de los hermosos jardines del castillo de Trauttmansdorff, Il Binocolo (en la foto) es un mirador suspendido por encima de los árboles que ofrece, a quienes se atrevan a atravesarlo –el suelo es transparente–, una panorámica de viñedos, huertos, tejados y laderas alrededor de la población de Merano. También brinda espléndidas vistas de los jardines dispuestos alrededor del palacio neogótico, con rododendros, conjuntos acuáticos aterrazados, exóticas palmeras, una colmena y el viñedo más antiguo del mundo. Algunas noches de junio, julio y agosto, Trauttmansdorff (trauttmansdorff.it) abre sus puertas para las Noches en los Jardines.


7. ¿Logro o aberración arquitectónica?: Grand Canyon Skywalk (Arizona, EE UU) 

MARK DOWNEY GETTY

Buzz Aldrin, el segundo hombre que pisó la Luna, fue el primer visitante del Skywalk, el mirador de acero con suelo de cristal  que se inauguró el 20 de marzo de 2007 en el Gran Cañón del Colorado con la bendición de los indios hualapai y las protestas de los ecologistas, que pusieron el grito, no los pies, en el cielo por su impacto visual sobre la garganta excavada por el río Colorado en el desierto del norte de Arizona, Estados Unidos. Desde ella se puede contemplar el fondo del precipicio, 1.300 metros más abajo. El Skywalk forma parte del proyecto turístico Grand Canyon West.


8. Mirada de vanguardia entre rascacielos: Torres Petronas (Kuala Lumpur, Malasia) 

MATTEO COLOMBO GETTY

Es posible que, en esta ocasión, resulte más espectacular observar desde un punto elevado el mirador en cuestión, el puente que une las Torres Petronas de Kuala Lumpur a 170 metros del suelo que las propias vistas que se disfrutan desde él, una mezcla de espacios verdes y rascacielos. Esta pasarela de dos plantas que enlaza los pisos 41 y 42 de las Petronas es una maravilla de la ingeniería; con sus enormes bases de apoyo, parece la pieza que mantiene unidos y en pie ambas torres, de 452 metros de altura. De noche impresiona aún más, pues todo el complejo está iluminado. El puente cierra los lunes y el mejor punto para observarlo en la distancia conectando las Petronas es la cercana torre de Menara. 


9. El humo que ruge sobre el Zambezi: Knife-edge Point, cataratas Victoria (Zambia) 

PETER UNGER GETTY

Un rugido fuerte e incesante; el pálido arco de un brillante arcoíris; una bruma que parece humo lanzada al aire como si el río fuera de fuego. Las cataratas Victoria (o Mosi-oa-Tunya) son el punto en el que poderoso río Zambezi se arroja por un precipicio de basalto de 100 metros de altura para luego serpentear entre espectaculares cañones. Se puede cruzar el puente peatonal hasta este sólido promontorio donde, si el viento ayuda con la bruma, se podrán admirar las cataratas y el agitado abismo que queda debajo. La temporada de lluvias es de marzo a abril, cuando las cataratas alcanzan su caudal máximo, aunque la bruma puede obstruir las vistas. El nivel del agua más bajo se da en noviembre y diciembre.


10. Paseo para volar con las aves: Illawarra Fly Treetop (Australia) 

PHILLIP KRASKOFF GETTY

No es un mirador al uso, sino algo mucho más original: la mejor forma de conectar con cucaburras, cacatúas y rosellas carmesíes. Este paseo discurre por las copas de los árboles de las frondosas tierras altas del sur de Australia, de clima templado. A 25 metros del suelo, entre eucaliptos, árboles de sasafrás, acacias y moreras, el Illawarra Fly Treetop Walk dispone una plataforma de 500 metros con vistas espectaculares del dosel forestal y las escarpaduras montañosas circundantes, que forman parte de la Gran Cordillera Divisoria. También se puede subir a la Knights Tower (torre de los Caballeros), 20 metros más alta que la plataforma. El segundo sábado de cada mes, el Illawarra Fly Treetop Walk abre de 6.00 a 9.00 para contemplar la salida del sol (hay que reservar). 


Fuente:elpais
Fotos: Getty Images

viernes, 13 de diciembre de 2019

Los pueblos más bonitos de la Comunidad Valenciana

Tanto si te gusta la playa como el interior, la Comunidad Valenciana está llena de pueblos con mucho encanto para visitar. Nuestra costa está llena de playas dignas de visita, opciones tanto en verano como en otras estaciones para visitar las bellezas que pueden pasar desapercibidas en la temporada estival.
En cuanto al interior, las tres provincias están llenas de pueblos con un encanto rural, llenos de calles empedradas y de casitas bajas, con monumentos que invitan a dejar sin batería nuestras cámaras. Cabe decir que lo cierto es que Castellón se lleva gran parte las menciones por la belleza de muchas de sus localidades, pero sin desmerecer a las de Alicante o Valencia. Es por eso que, a través de esta guía, queremos invitaros, y animaros, a conocer de cerca las decenas de poblaciones con encanto de la Comunidad Valenciana de las que os hablamos a continuación.


EN LA PROVINCIA DE ALICANTE:

ALTEA (ALICANTE):

Altea es una pequeña población con de poco más de 20.000 habitantes .Guarda un gran encanto en cada rincón de sus calles y en sus playas.




El contraste de sus calles y sus casitas blancas en el casco antiguo os encantará. Calles que descienden hacia el mar con la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo a nuestra espalda. Recorrer su casco histórico os hará sentir que estáis en una población montañosa por sus pendientes pero sin olvidaros de sentir muy cerca esa brisa y aroma a mar. Pueblo con arraigo de pescadores, cuenta con gran cantidad de sitios donde ir y cosas que hacer: desde caminar por su gran paseo marítimo junto al mar; ver la iglesia ortodoxa ,lugares únicos en la Comunidad Valenciana; hacer la ruta de las ermitas o de los miradores: del Portal Viejo, de la Plaza de la Iglesia o el de Santa Bárbara; practicar snorkel, nadar en sus calas, acercarse a sus acantilados o disfrutar de sus playas con bandera azul (La Roda y Cap Blanc); visitar lugares emblemáticos como la Torre de la Galera o la Torre de Bellaguarda.

SANTA POLA (ALICANTE):

Santa Pola es una población costera con mucho encanto.Además de sus magníficas playas, donde 5 de ellas tienen bandera azul (Calas del Este, Varador, Llevant, Tamarit y Calas Santiago Bernabeu), una de sus rutas especiales es la de los miradores, que harán que os enamoréis de la población vista desde diferentes puntos: los de Gran Alacant, para ver las Dunas de los Arenales del Sol y la Bahía de Alicante; el mirador del Faro, una antigua Torre Vigía; el mirador de Torre Escaletes; o el mirador que hay junto a la Torre del Tamarit, uno de los lugares más fotografiados de la Comunidad Valenciana por su especial belleza.



 Además podemos disfrutar de su gastronomía autóctona y mediterránea o los tradicionales moros y cristianos en honor a la Virgen de Loreto desde finales de agosto a principios de septiembre.

CALPE (ALICANTE):

Presidida por el imponente Peñón de Ifach, Calpe posee numerosos encantos además de sus calas y playas. Una de ellos es el yacimiento de los Baños de la Reina, uno de los conjuntos arqueológicos en su categoría más importantes de toda la Hispania Romana



 En su casco antiguo pueden verse restos de la muralla que protegió a Calpe de los ataques musulmanes, además del Torreó de la Peça, que en su día contuvo una pieza de artillería y que en la actualidad alberga el Museo del Coleccionismo. Su preciosa Iglesia Antigua, también es de obligada visita. Sus rutas y áreas recreativas, la Sierra de Oltà o las Salinas, serán un aliciente para visitar esta población costera con gran encanto.

XÀBIA (ALICANTE):

Las playas y calas de Xàbia son conocidas por sus transparentes y cristalinas aguas, muy frecuentadas por aficionados al snorkel y al submarinismo.



Pero la población guarda muchos más encantos con cosas que hacer. Un paseo por la Xàbia histórica nos hará volver a su peculiar trazado medieval. Su gastronomía, sus espacios naturales y protegidos o sus 15 miradores son parte del gran añadido de esta preciosa población costera.

DÉNIA (ALICANTE):




Dénia tiene, sin duda alguna, preciosos espacios junto al mar para que disfrutéis de sus playas, de su patrimonio o de cosas que hacer en la población. Su historia va ligada siempre al mar, donde destaca su precioso castillo casi bañado por el Mediterráneo. En verano la población recibe miles de visitas de turistas que desean conocer el encanto de la población, su gastronomía o sus bellos rincones bañados por el mar.



LA VALL DE LA GALLINERA (ALICANTE):

La Vall de Gallinera es un municipio con poco más de 600 habitantes en total. Se le llama así porque su conjunto, formado por los núcleos de Benirrama, Benialí, Benisivá, Benitaya, La Carroja, Alpatró, Llombay y Benisili, discurre por un valle alargado por donde pasa el río Gallinera.



Todos los núcleos urbanos que componen esta bella población, forman todos ellos un precioso lugar que hacen aún más especial las rutas de senderismo o disfrutar simplemente de un bello día por sus alrededores. Cabe destacar de especial interés el Castillo de Benirrama, el Fuerte islámico, que son los restos del fuerte de Benisili ubicado en las alturas que dominan la Valla de la Gallinera o las Ruinas del convento del siglo XVIII en las cercanías de Benitaia.

ADSUBIA-FORNA (ALICANTE):



Adsubia o L’Atzúbia, es  uno de los más bellos municipios que conservan, en magnífico estado de conservación, alquerías moriscas. Tiene como pueblo hermano a Forna, y juntos forman un municipio. Adsubia está situada en la entrada de la Vall de Gallinera. Su emplazamiento actual es de época árabe y Forna era una alquería en época islámica. Es uno de los conjuntos más bellos de Alicante.

El rico patrimonio de ambos os dejara boquiabiertos, además de sus bellas rutas de senderismo.

FINESTRAT Y LA VILA JOIOSA (ALICANTE):

Finestrat es un pequeño pueblo de montaña que se encuentra muy cerca de Benidorm y de La Vila Joiosa. En su término municipal se encuentra Terra Mítica, así como Terra Natura. Uno de sus mayores encantos y atractivos es sin duda el Puig Campana, la segunda montaña más alta de Alicante (también conocida como “la montaña mágica”), Por cierto, subir a su cima y tener el mar y las nubes a tus pies, no tiene precio.


Cuentan que cuando los piratas berberiscos atacaban las costas del Mediterráneo, La Vila Joiosa cedió una parte de su playa para que los habitantes de Finestrat, por cercanía a la costa, contribuyeran a la vigía de la misma, contando así con un contraste de mar y montaña.

La población, Finestrat, está custodiada por un antiguo castillo , donde tiene en sus calles y cuestas empinadas además de en sus casas multicolores, un encanto que dejará eclipsado a cualquier visitante.

La zona de playa de Finestrat es conocida como La Cala. Su casco antiguo, el encanto de sus calles, el Mirador El Castell o las cercanías a otra población con encanto como La Vila Joiosa, harán un recuerdo único vuestra visita a esta población.

GUADALEST (ALICANTE):

Guadalest , o “El Castell de Guadalest oficialmente”, es distinta. Única y especial. No encontrareis otro pueblo igual en toda España. Uno de los castillos más visitados de España, es el castillo de Guadalest. Pasear por su muralla, sus calles, su centro histórico o los restos antiguos de la fortaleza, os hará creer que estáis en una ciudad medieval y que habéis sido traslados a otro tiempo. No podéis dejar de visitar la prisión medieval, el aljibe, el pantano de Guadalest en las cercanías o por muy tétrico que pueda parecer, uno de los cementerios más fotografiados de Europa y situado en lo alto del Castillo y en las cercanías del cielo



Por cierto, uno de los encantos de Guadalest son sus museos:

Museo Municipal Casa Orduña (edificación de esta familia nobiliaria, del siglo XVII).
Museo de Belenes y Casas de Muñecas.
Museo de Instrumentos de tortura.
Museo de Microminiaturas.
Museo de Saleros y Pimenteros (20 000 saleros y pimenteros).
Museo Etnológico de Guadalest.
Museo Microgigante, de miniaturas y esculturas gigantes.
Museo Colección de Vehículos Históricos Valle de Guadalest.

SAX (ALICANTE):

Sax, se encuentra situado en la cara sur de una gran peña que es coronada por un hermoso castillo roquero. El término municipal de Sax cuenta con importantes reclamos para el turista como las propuestas de sus rutas, como la del sendero botánico, la ruta de los sentidos o la del castillo.

Desde los bosques de El Plano, con más de un millón de pinos, hasta la sierra de la Cabrera, cuya máxima altura, el pico de la Moneda, con casi 900 metros, representa una inigualable atalaya para contemplar el valle del Vinalopó.



Parajes únicos como la Conejera y El Partal o la Torre y Peña Rubia, no pueden hacer olvidar el atractivo de un casco histórico donde el visitante puede viajar en el tiempo. Su Patrimonio arquitectónico y cultural esta lleno de monumentos que invitan a pasear, tales, como , el castillo, la iglesia parroquial o la Colonia Santa Eulalia, todos ellos hitos urbanos de obligada visita. No podemos olvidarnos de su casco histórico, de claro origen árabe, con calles que se abrazan a la peña y se adaptan a las curvas de nivel, con su centro en la Ermita de San Blas. Recorriendo sus calles encontramos restos del urbanismo árabe, como la calle del Peligro y la calle Ciervo, las primitivas casas bajomedievales y notables ejemplos de la arquitectura de los siglos XVI a XIX, como los magníficos edificios de la segunda mitad del siglo XIX que jalonan la calle Mayor: Casa de la Comparsa de Caballeros de Cardona, Casa de la Inquisición, Casa de Alberto Sols, etc. Destacan la calle Aurora, la calle de San Blas, la plaza del Ayuntamiento y la plaza Cervantes.

TEULADA - MORAIRA (ALICANTE):

Teulada es un municipio de Alicante que oresenta dos núcleos de población: el núcleo urbano de Teulada, situado en el interior, y el de Moraira, en la costa.



Teulada-Moraira está llena de Patrimonio Histórico, como la Torre vigía del Cap d’Or; la Ermita de Sant Vicent Ferrer, de la Divina Pastora o de la Font Santa; la Iglesia de Santa Caterina; la Sala de Jurats i Justícia de Teulada; o el Castillo de Moraira.

Pero no solo su riqueza está entre sus calles. Sus playas y calas, de las mejores del Mediterráneo, cuentan, además, con certificados ISO y de calidad turística. Un baño en las calas Cap Blanc, Landragó, Portitxol, Llebeig o en las playas El Portet, de Lampolla o Les Platgetes, serán el acompañamiento perfecto junto con la gastronomía de la zona para pasar el día.

CALLOSA D´EN SARRIÀ (ALICANTE):

La ciudad conserva en su casco antiguo parte de su estructura urbana medieval, delimitada por la línea de murallas de la Callosa intramuros.
Además de su casco antiguo, destacan numerosos sitios de interés, como El Fort de la Bernia, El Portal, El Calvario, o las conocidas Fonts de l’Algar, a 3 km del centro urbano de Callosa d’en Sarrià, en dirección a Bolulla, donde constituyen un paraje natural con un elevado grado de conservación de la riqueza ecológica y dotado, a la vez, de servicios turísticos y de educación medioambiental. Este espacio fue declarado Zona Húmeda protegida por Acuerdo del Gobierno Valenciano.


Es un auténtico parque temático sobre la importancia del agua como recurso ecológico. La visita consiste en el recorrido por un circuito de 1,5 km de longitud a lo largo del cauce del río Algar: las espectaculares cascadas; las numerosas fuentes manantiales que brotan de la roca; los “tolls” (remansos de agua) en donde se pueden tomar refrescantes baños de aguas puras y cristalinas, antiguamente consideradas como “fuente de salud”; la antigua presa, el imponente canal y las acequias centenarias todavía hoy en uso.

AGRES (ALICANTE):

Agres es un pequeño pueblecito de menos de 1000 habitantes cuyo casco urbano está delimitado por dos barrancos; el barranco del Molino al este y el barranco de Bonell al oeste. El barranco del Molino tiene un caudal de agua continuo todo el año, abastecido por los manantiales de la zona.


Agres cuenta con numeroso Patrimonio, como la Torre Atalaya; sus fuentes, donde el agua, tanto dentro como fuera del casco urbano, cobra protagonismo con La font del Mig, La Fonteta, La Font de Barxeta, La Font del Raval, La Font de L’Assut y la Font del Convent, entre muchas otras; su lavadero público; un precioso santuario, el Santuario de la Virgen del Castillo, en la cima del pueblo, el cual celebra misa todos los domingos del año a la 12 del mediodía; o la Cava Gran, un pozo de nieve o nevero, emblema del Parque Natural de la Sierra Mariola, además de otras cavas que todavía se conservan.

VILLENA (ALICANTE):

Villena, que ostenta la categoría histórica de ciudad, conserva un importante conjunto histórico como legado de sus antepasados.

Su centro histórico y la plaza Mayor; el Palacio Municipal o el de Mergelina; la Electroharinera; la plaza de Santiago o la plaza de las Malvas, a destacar entre sus lugares de interés, se suman a las iglesias y monumentos religiosos de la localidad, además de sus museos y recintos culturales.

Villena, coronada por su más característico símbolo, un antiguo castillo de origen árabe, sorprenderá a todo aquel que suba hasta la cima del Castillo, contemplando así el núcleo ciudadano y los extensos campos de cultivo que la rodean. Y es que Villena y su Castillo están íntimamente ligados, ya que al calor de sus muros se desarrolló el poblado árabe, que se extendía en torno a la mezquita aljama, la actual iglesia de Santa María.



Destaca, además, el denominado Tesoro de Villena, un conjunto que pudo pertenecer a un rey o jerarca de la zona y que está compuesto por sesenta piezas de oro de 23,5 quilates, en su mayoría cuencos, brazaletes, botellas, junto a tres botellas de plata, un brazalete de hierro, un remate de hierro con adornos de oro y un botón de ámbar y oro. En total, casi diez kilos de oro y más de seiscientos gramos de plata que tiene una antigüedad de 3.000 años.

NOVELDA (ALICANTE):

Novelda , conocida por su producción de uva y el comercio de especias y mármol, destaca, también, por el modernismo que impera a lo largo de numerosos edificios emblemáticos.
En esta ciudad se encuentran tres de los mejores ejemplos de este estilo en tierras valencianas: La Casa Museo Modernista y el Centro Cultural Gómez-Tortosa, ambas edificaciones son visitables, y una tercera que es de propiedad privada.



 Visita obligada del viajero es al Santuario de Santa María Magdalena, un edificio religioso impregnado del estilo modernista catalán, así como al Castillo de la Mola, que incluye una torre triangular de la época cristiana que constituye una rareza en este tipo de fortalezas.

A todos estos atractivos hay que sumar otros muchos que se disfrutan paseando por las calles de la ciudad, degustando su rica gastronomía o mezclándose en las fiestas de los barrios, las patronales y de Moros y Cristianos en honor a Santa María Magdalena o de la Semana Santa.


ELCHE (ALICANTE):

Elche es mágica. La localidad cuenta con El Palmeral más grande de toda Europa con sus más de 200.000 ejemplares, donde su origen se remonta a los musulmanes que ocuparon la Península Ibérica en los tiempos de Al-Andalus y que levantaron el oasis que hoy se puede visitar para que les recordara a su añorada tierra árabe. Actualmente, El Palmeral fue declarado Patrimonio de la Humanidad, por la Unesco, en el año 2000.

Cuenta, además, con la que es considerada el antecedente de la Opera: El Misterio de Elche, una obra teatral infantil en latín y lengua valenciana que data de la Edad Media. Está en verso y es una pieza esencialmente cantada, siendo, además, Monumento Nacional.



Una visita al Museo Arqueológico y de Historia de Elche , situado en el interior del Palacio de Altamira, en el centro histórico de Elche y muy cercano a la Basílica de Santa María; la Torre de la Calahorra (una fortificación almohade de planta rectangular, edificada entre finales del siglo XII y principios del XIII) o la Torre del Consell; sus museos, donde destacan los baños árabes, entre otros; o una visita por el Parque Municipal o por el Huerto del Cura, harán que sin duda alguna, después de tanto caminar, degustéis la gastronomía típica de la zona.

En el camino nos dejamos bellas poblaciones como Petrer con su precioso casco antiguo o Biar, con su imponente castillo en la cima, entre muchas otras.

EN LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

MASCARELL (CASTELLÓN):

Mascarell, es una pequeña población (pedanía) amurallada. Está situada a tan sólo 1 km de Nules, siendo además un conjunto declarado como BIC (Bien de Interés Cultural). En su interior cuenta con un jardín creado recientemente que contribuye a crear un espacio acogedor alrededor del recinto amurallado haciéndola de ella una población única en la Comunidad Valenciana donde viven alrededor de unas 200 personas.


La construcción de las murallas, principal atractivo de Mascarell, data del 13 de diciembre de 1553. Las murallas en un principio estaban rodeadas por un foso que en la actualidad ha sido convertido en acequia de riego.Tiene dos puertas de acceso (de Poniente y Levante), que cuentan como dos entradas a la pedanía en los lados este y oeste (siendo la del portal de Valencia la principal actualmente), donde la planta de la villa es casi cuadrangular.

PEÑÍSCOLA (CASTELLÓN):

La ciudad antigua, coronada por la que fuera morada del Papa Benedicto XIII (el Castillo del Papa Luna), un castillo-fortaleza del s. XIV (datado en 1307) construido sobre los restos de la alcazaba árabe, ocupa un imponente peñón que se alza 64 metros sobre el azul del mar; está unido al continente por un cordón de arena que tiempo atrás era barrido por las olas durante los temporales, transformando a la ciudad en una efímera isla.



En contraste con el casco antiguo, se encuentran las nuevas calles y avenidas de la zona turística. Cálidas aguas en verano y otoño, se reparten entre las extensas playas de fina arena al norte de la ciudadela y hermosas calas flanqueadas por abruptos acantilados al sur. Peñíscola, además de ofrecer una gran variedad de calas y playas únicas bañadas por el Mediterráneo (la playa sud y nord son banderas azules), tiene también los contrastes de la naturaleza con la Serra de Irta o el Marjal. Además, la población ofrece unas preciosas rutas bajo el nombre “Peñíscola de cine”, para repasar lo ligada que ha estado la población a la industria cinematográfica con diferentes series y películas (Juego de Tronos, el chiringuito de Pepe, El Cid, etc).

CULLA (CASTELLÓN):

Culla es de esas poblaciones en la Comunidad Valenciana que tienen un encanto especial, donde sus calles y su gente despiertan un aire de paz, vida y armonía con la naturaleza y alrededores. Sus orígenes se remontan a épocas prehistóricas. Prueba de ello son los restos arqueológicos encontrados alrededor de la Fuente de la Carrasca y en la Roca del Corb, así como las pinturas rupestres del Barranco de Santa María y Covarxa o los restos del poblado íbero del Castellar.



Un recorrido por sus calles y monumentos de la Culla más medieval y mágica te transportará a otra época: las ruinas del Castillo Árabe, el Granero del Comendador también conocido como la presó, la Iglesia Parroquial del Salvador… Un trayecto repleto de historias sobre caballeros templarios y de leyendas de amores imposibles entre culturas.

Uno de sus lugares de interés también, es el Astropunt de Culla, que es un observatorio situado en lo más alto del Maestrat a 1030 m de altura, lejos de cualquier foco de contaminación lumínica y con una amplia visión del firmamento. Se encuentra en la ermita de Sant Cristòfol de Culla (Castellón), a 1km de su casco urbano. Astromaestrat ofrece observaciones astronómicas con el objetivo de fomentar las actividades de turismo rural y ocio nocturno dirigidas a un público amante de la naturaleza y la ciencia.

VILAFAMÉS (CASTELLÓN):

Vilafamés es un pueblo del interior de la provincia de Castellón con un encanto que le hacen distinto de los demás. Situada en lo alto de un cerro, donde la silueta que más destaca sobre ella es su castillo, Vilafamés tiene un tono auténticamente rural en sus calles mezclado con los colores rojizos y claros de sus casas, que sin duda serán una auténtica explosión para los ojos de aquel que la visite. Sus calles estrechas y zigzagueantes, así como su casco antiguo, son rincones dignos de fotografía que harán que desees quedarte muchos más días para disfrutar de sus vistas y todo lo que te puede ofrecer. Uno de sus grandes atractivos es La Roca Grossa, de obligada visita para pedir un deseo.



Declarado Bien de Interés Cultural  , Vilafamés esconde encantos únicos, como los restos encontrados con una antigüedad de 80.000 años y pinturas de la Edad de Bronce, su castillo de origen musulmán, las vistas desde este para ver todo el valle, sus iglesias y ermitas y El Quartijo o El Palacio del Batle.

SANT MATEU (CASTELLÓN):

Piérdete por sus calles, su historia, su ambiente rural y alejado de lo que estamos acostumbrados. Un recorrido por sus lugares y monumentos históricos hará que vuelvas a un pasado del medievo, de ese San Mateu que fue capital histórica de un amplio territorio.



Sant Mateu, capital histórica del Maestrat,  es un lugar lleno de magia, de misticismo, con lugares importantes como el edificio del Ayuntamiento o Cort Nova, el Carreró dels Jueus y el Palacio Borrull o L’Audiència, (que es un palacio gótico del siglo XV), la fuente monumental de la Mare de Déu de la Font, la Iglesia Arciprestal con su impresionante bóveda, la iglesia de San Pedro, el Museo de les Presons con sus mazmorras, el Convento de las Agustinas o el Palacio del Marqués de Villores  entre otros lugares de interés.


ARES DEL MAESTRAT (CASTELLÓN):



Recorrer sus calles os dará la sensación de estar paseando entre dos mundos, debido a que la mezcla entre muros de piedra y fachadas preciosas de las casas es más que notable por sus rincones a lo largo de un paseo por este bello pueblo.  Sus pinturas rupestres en la Cueva Remigia, su castillo con restos ibéricos, una cárcel de los tiempos de Jaume I así como un monumento erigido a este, una Iglesia con un campanario del medievo y sus calles además de sus imponentes vistas, harán que os enamoréis a primera vista de esta pequeña población de tan solo 200 habitantes.

MORELLA (CASTELLÓN):



Y es que ya lo dijo el rey Jaume I, “Morella es un lugar digno de reyes”. Además de los encantos de sus calles, su gente, su castillo, su muralla o sus portales, destacan las Cuevas de Morella La Vella, donde podrás observar pinturas rupestres del neolítico con numerosas representaciones de figuras humanas y de completas escenas sobre aquel hombre del neolítico. Además, podrás ver restos de grandes saurios en un museo habilitado para ello, el que se encuentra en la Torre de Sant Miquel, en la muralla de la ciudad o visitar el precioso Convento de Sant Francesc.

BENICÀSSIM (CASTELLÓN):



Además de ser conocida por sus playas envidiables o por uno de sus famosos parques acuáticos, Beniccàssim es tambien llamada el Biarritz valenciano. Su nombre se debe a que a finales del XIX y principios del XX, un selecto grupo de familias castellonenses y valencianas construyeron en esta virginal bahía un conjunto de villas de gran diversidad y riqueza arquitectónicas, que hoy en día se puede visitar con la famosa Ruta de las Villas. Algunos de sus encantos son la Torre Sant Vicent, el Cine-Teatro o la Iglesia Parroquial Santo Tomás de Villanueva.

SEGORBE (CASTELLÓN):

Segorbe conserva un importante patrimonio arquitectónico concentrado en su casco antiguo, que ha sido declarado Bien de interés cultural en su conjunto.



La población cuenta, además, con una de las fiestas más antiguas y tradicionales de la Comunidad Valenciana: La Entrada de Toros y Caballos (La primera referencia escrita  data de 1386, no haciéndose referencia alguna en ella a que se iniciara en dicho año ni a la antigüedad del mismo). Esta fiesta, que se celebra la segunda semana de septiembre, participan seis toros y alrededor de una docena de caballos guiados (suelen ser 13) por expertos jinetes que encauzan la manada a lo largo de la calle principal de la población, calle Colón, atestada de gente expectante de ver pasar la manada.

 Declarada en el año 1985 Fiesta de Interés Turístico  y 20 años después, en el 2005 fue declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional para ser también nombrada en febrero del 2011 Bien de Interés Cultural Inmaterial.

Su impresionante patrimonio religioso (Iglesia de San Martín, Catedral Basílica de Segorbe, Iglesia de San Joaquín y Santa Ana, Iglesia de San Pedro, Iglesia de Santa María, Seminario Menor Diocesano), sumado a su patrimonio civil (conjunto de muralla y acueducto, La torre de la cárcel y el portal de Teruel, el Arco de la Verónica, la Torre del Botxí (o del Verdugo), el Castillo de la Estrella o de Sopeña, el Ayuntamiento o la Fuente de los cincuenta caños), además de sus museos y centros de interpretación (Museo catedralicio, Museo de arqueología y etnología, Museo del Aceite, Centro de interpretación de las Torres medievales, Centro de interpretación de la Entrada de Toros y Caballos y Criptas de la Catedral), convierten a la población en un lugar de obliga visita por la riqueza que atesora.

JÉRICA (CASTELLÓN): 




Jérica, es una pequeña población de apenas 2000 habitantes con mucho encanto. Su típica estampa de calles con casitas bajas, muchas de ellas adornadas con flores y macetas que harán nuestro paseo agradable, sus preciosos monumentos y detalles religiosos que todavía hoy siguen en muchas casas, o visitar las torres o el castillo (sus restos mejor dicho), entre otras localizaciones, harán de vuestra visita un agradable día que también podéis compaginar visitando los alrededores o el cercano Salto de la Novia de Navajas.

CASTELLFORT (CASTELLÓN):


El bello municipio de Castellfort , es uno de los más bellos de los que os hablamos en este artículo. La historia que recorre las calles de esta población de apenas 200 habitantes y su aspecto rural y precioso, hacen de Castellfort una visita obligada. Las preciosas ermitas y la iglesia de la población (Ermita de la Virgen de la Fuente, Ermita de San Pedro, Ermita de Santa Lucía y la Iglesia parroquial de la Asunción de María), resaltan aún más si cabe el tesoro que guarda este municipio en sus calles y alrededores llenos de vegetación.

EL BALLESTAR (CASTELLÓN):


Conocido también como El Ballestar de la Tinença, este pequeño “pueblo” (más bien aldea aunque en realidad es un núcleo de población del municipio de la Pobla de Benifassà), guarda entre sus rincones encanto rural y una historia ligada al Real Convento de Santa María de Benifassà, que se encuentra a unos 3 kilómetros.

El monumento más importante es la iglesia, del siglo XIII.  En su campanario y bajo de la esfera del reloj, se encuentra una lauda sepulcral, representando un caballero vestido con el hábito cisterciense.

VISTABELLA DEL MAESTRAZGO (CASTELLÓN):


Vistabella del Maestrazgo, situada en pleno macizo de Peñagolosa. En su término se halla la cumbre más emblemática y conocida, quizás, de la Comunidad Valenciana: el pico de Peñagolosa (1.814 metros).Destaca la población por su encanto rural y sobre todo por su aliciente para excursionistas de visitar las llamadas “fuentes de Vistabella”, tales como la fuente de Dalt y la del Alforí. De visita muy recomendada una población cercana llamada Mosqueruela. Os encantará su aire rural también.
Volviendo a Vistabella del Maestrazgo, entre sus monumentos destacan: el Santuario de San Juan de Peñagolosa, a unos kilómetros de la población; la Ermita de Ntra. Sra. de Loreto; la Ermita de San Antonio Abad; la Ermita de San Bartolomé; la Iglesia Parroquial de la Asunción, que cuenta con frisos de cerámica de Alcora; un bello Puente Romano sobre el río Monleón; o los portales de Portal de Sant Roc o Portal del Forn, además de sus masías y casonas.

BENICARLÓ (CASTELLÓN):


Los encantos de Benicarló, más allá de sus playas, se pueden ver en sus lugares más visitados, como la Antigua Prisión, la Iglesia de San Bartolomé, la Capilla del Cristo del Mar, el poblado ibérico o el mucbe (Museo de la Ciudad de Benicarló), un antiguo Convento restaurado que os encantará, como también su gastronomía, donde los productos procedentes del mar y los platos típicos de Benicarló son realmente apreciados. No podéis iros sin probar el suquet de peix (caldo de pescado), l´olla (puchero), el arroz a banda, el peixet fregidet (pescaíto frito), allipebres o degustar uno de los productos Denominación de Origen estrella en la Comunidad Valenciana y que ostenta la localidad: la alcachofa.

AHÍN (CASTELLÓN):



Ahín, o Aín, es un pequeño municipio de Castellón  muy cerquita de la Sierra de Espadán y el llamado pico de Espadán.  Su precioso casco antiguo, digno de visitar, la Iglesia de San Miguel y el Calvario, además de su castillo de origen árabe, añaden a esta bella población rural un encanto añadido sin olvidar las rutas de senderismo que podemos realizar en sus alrededores o la rica gastronomía autóctona donde destaca la típica olla de poble.

ALCOSSEBRE (CASTELLÓN):

Alcossebre, núcleo de población de Alcalà de Xivert, es, hoy en día, uno de los lugares más acogedores de la Costa del Azahar (Castellón), donde se recupera la virginidad armoniosa entre el verde y el azul del mar mediterráneo, con sus calas, playas y pinos.
Alcossebre fue un pequeño núcleo de pescadores y agricultores de cultivos de secano hasta que gracias a la enorme belleza de sus playas se descubrió en el turismo una importante fuente de ingresos. Famosa por sus playas y calas, por el espacio conocido como l´Estany, y por su encanto y monumentos, Alcossebre es punto de reunión para quienes eligen un lugar de vacaciones tranquilo y de variados espacios para disfrutar.


En el camino nos dejamos poblaciones como Fanzara (conocida por ser un museo del grafiti), Alcala del Xivert o muchas otras que valen la pena visitar.

EN LA PROVINCIA DE VALENCIA:

XÀTIVA (VALENCIA):

Históricamente, Xàtiva fue una de las poblaciones más importantes del Reino de Valencia.La ciudad, expresa a través de sus monumentos el lugar destacado que ha ocupado desde siempre en la historia.

El núcleo antiguo fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1982. Su Castillo, es una doble fortaleza , situado en una situación estratégica de la ciudad que ha sido escenario y testimonio de numerosos conflictos.



Desde el castillo bajan las murallas que abrazaban la Xàtiva altomedieval. Nos encontramos ante una de las joyas de la ciudad, de arquitectura imponente, declarada Bien de Interés Cultural. A pesar de sus raíces ibéricas y romanas, la mayor parte de las murallas y torres conservadas son de origen islámico o gótico. Una vez en Xàtiva es imprescindible realizar el recorrido por esta fortaleza, desde la cual se observan unas espléndidas panorámicas de la población y su entorno.

El Hospital Reial, la plaça de la Trinitat, la iglesia de Sant Domènec, la de Sant Pere, Sant Feliu o la de Sant Francesc, la ermita de Santa Anna o la del Puig, el Real Monasterio de Santa Clara, la Casa Natalicia de AlejandroVI o el Palau de los Borja, son algunos de los lugares que tenéis que visitar si vais a Xàtiva, además de las rutas interesantes de la Cova Negra, la ciudad de las mil fuentes, la Xàtiva antigua o la ruta de los Borja.

SAGUNTO (VALENCIA):

Sagunto es tierra de leyendas, y mucho más cercana en el tiempo, la ciudad del Acero, se sitúa a los pies de un cerro de la Sierra Calderona, quedando divida por dos núcleos urbanos: Sagunto, situada entre el monte del Castillo y el río, y el núcleo de Puerto de Sagunto, desarrollado entre el llano litoral, junto al Mediterráneo.


Un día en Sagunto, a través de sus visitas guiadas, hará que conozcáis la arqueología industrial, la Judería, Vía del Pórtico o el Sagunto Romano, con su teatro romano. Sus playas, sus calles llenas de historia y cultura y sus diferentes opciones de ocio, harán que visitéis con calma la población para admirar todo su patrimonio del que podríamos añadir que destaca su Castillo.

CHELVA (VALENCIA):

Chelva tiene su ruta del agua uno de los mayores encantos de la localidad. La ruta del agua de Chelva es un itinerario turístico, de gran interés, de trazado circular que combina naturaleza y cultura en un agradable paseo de aproximadamente tres horas de duración con áreas de descanso. Una ruta que os encantará, donde se mezcla cultura histórica y naturaleza.



Pero si algo tiene de especial el recorrido por el río o sus alrededores, son los numerosos legados arquitectónicos y lugares con un gran patrimonio para preservar, tales como el acueducto romano de Peña Cortada, restos de antiguos molinos harineros y bataneros de origen árabe o por ejemplo, mucho más actual y con valor anecdótico, una antigua central eléctrica que irrumpe en el camino como si estuviera fuera de época.

CALLES (VALENCIA):




 Calles invita al visitante a permanecer en el municipio; sus angostas y blancas calles, el paso del Río Turia por el propio municipio y las diferentes áreas recreativas que éste deja a ambos lados  a su paso por el pueblo, permiten el mejor de los paseos después de una merecida degustación gastronómica tras la caminata. La Ollica de Calles, un plato eminentemente Serrano, el cual os ayudará a reponer fuerzas tras recorrer lugares como la plaza ; la calle Empedrado para acceder hasta el Ayuntamiento y para después continuar hacia la Iglesia de la Inmaculada Concepción; el barrio morisco de la petrosa, muy singular por sus calles estrechas y sus escaleras que conservan de alguna manera su estado natural; la bodega Vegamar o una serie de rutas que propone la localidad.

ANDILLA (VALENCIA):


Andilla es simplemente preciosa. Su bella Iglesia y otros monumentos con son El Portal o la Ermita de Sta. Inés, acompañada por una caminata por su casco urbano lleno de casitas bajas y un entorno totalmente rural, harán de vuestra visita a esta pequeña población un día para disfrutar de sus lugares de interés. No dudéis en probar su gastronomía, donde destaca la olla churra.

CHULILLA (VALENCIA):


Chulilla esconde encantos tanto en su población como en sus alrededores, donde podemos decir que es apta para todo tipo de visitante, desde el escalador o senderista hasta el que busca un rincón donde refugiarse en una población bella con sus casas, en su gran mayoría con tonalidades blancas, y calles pedrizas. No te puedes perder la subida a su castillo para divisar toda la población y alrededores, así como tampoco puedes perderte “La ruta de los puentes colgantes”  o visitar el Charco Azul, un magnífico paraje apto para senderistas y bañistas en época calurosa.

ALPUENTE (VALENCIA):


Es sin duda alguna uno de los pueblos más bellos y con más historia de la Comunidad Valenciana. Todavía se pueden encontrar varias torres y restos de la antigua muralla, así como una bella aljama, la Iglesia Arciprestal de Nuestra Señora de la Piedad o los restos de lo que un día fue un castillo en lo alto del pueblo. Además, en los alrededores se encuentra, en dirección a La Yesa, el acueducto medieval de Los Arcos, un bello vestigio del pasado que servía para abastecer de agua a los habitantes que por allá vivían por aquel entonces. Para más inri, uno de los mayores atractivos culturales de Alpuente es la paleontología, donde cobran protagonismo el Museo Paleontológico y diversos yacimientos de icnitas (huellas fosilizadas) de dinosaurios. Imaginaos la mezcla entre culturas y restos de la existencia de dinosaurios, de la edad de Bronce, de la época Ibérica, de la Romanización o de la época musulmana hasta llegar a la conquista de Jaume I y a nuestros días. Alpuente es por tanto, junto con sus aldeas, un lugar para hacer “ruralismo” y disfrutar.


REQUENA (VALENCIA):

Requena, población vinícola y agrícola en su gran mayoría, tiene numerosos atractivos para ver y decenas de cosas que ver.



Entre ellas destaca el precioso barrio de La Villa, el conjunto histórico de Requena que mantiene su encanto con casitas bajas, portales de entrada de otras épocas y decenas de señales que nos hablan de los antepasados de la población. En ella encontraremos las cuevas de la Villa de Requena, hoy recuperadas del olvido, las cuales recomendamos enormemente su visita.
 Además, muy cerquita podéis visitar los túneles de Requena, un atractivo turístico que se suma al Museo de San Nicolás (reformada iglesia), el Palacio del Cid o Museo del Vino y otros tantos puntos de interés turístico de Requena.

 No os olvidéis de la ruta del vino, y mucho menos de degustar la gastronomía de la zona. En definitiva, Requena es única.

BOCAIRENT (VALENCIA):



Os preguntaréis ¿Qué tiene de especial Bocairent? Pues tiene muchas cosas y para nosotros, una de ellas, que la hace única, es la subida a la ermita del Santo Cristo que recuerda a la “ruta de los 6000 escalones” de La Vall de Laguar . Además posee la plaza de toros más antigua de la Comunidad Valenciana y una de las más viejas de España, que a pesar de que no os guste esta afición, es digna de visitar por su arquitectura: Es de piedra. Sus encantos de villa medieval, sus paseos por los alrededores de la Sierra de Mariola, visitar el Pou Clar, que esta cercano, El Toll Blau o el Vinalopó, sus calles históricas y las famosas Covetes dels Moros, hará que os enamoréis de uno de los pueblos más bellos de la Comunidad Valenciana.

CASTIELFABIB (VALENCIA):

Castielfabib, también conocido popularmente como Castiel, pertenece  a la comarca del Rincón de Ademuz. Este pequeño pueblo, de apenas 300 habitantes, tiene como aldea a Arroyo Cerezo.



Podéis visitar en las cercanías sus bellos parajes o, por ejemplo, el Río Ebrón. Entre sus monumentos arquitectónicos más importantes se encuentran: la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles; la Ermita de la Virgen de Gracia; el Convento de San Guillermo; la Ermita de San Marcos; la Ermita de San Sebastián; la Ermita de San Diego; la Iglesia Parroquial de San Joaquín y Santa Bárbara; sus casas características; su Castillo; el Molino de la Villa o varios caseríos, casas y corrales dispersos por su término municipal.

VALLANCA (VALENCIA):


Vallanca es otra de esas poblaciones que dejan huella cuando se visitan. Sus casitas con aire rural, su paz y tranquilidad, además de su gastronomía y alrededores vegetales, como por ejemplo el Parque Natural de Puebla de San Miguel, harán que vuestra visita sea única a este pequeña población de la comarca del Rincón de Ademuz que apenas tiene 200 habitantes.

CASTELLÓ DE RUGAT (VALENCIA):

Castellón de Rugat, es un pequeño y precioso municipio de Valencia, en concreto de la comarca de la Vall d´Albaida.
Una de sus particularidades es que quedó prácticamente deshabitada tras la expulsión de los moriscos en el siglo XVII.


 Entre sus diversos monumentos se pueden encontrar: la bella Ermita de San Antonio; la Iglesia de la Asunción, que data del siglo XVI; una Mezquita musulmana situada en el núcleo histórico del pueblo; el Palacio Ducal con los restos de un palacio ; el Horno de la Alfarería; las Neveras o cavas de Nieve; la Font; la Casa Frasquet o Farmacia y la Torre.

CARRÍCOLA (VALENCIA):




Carrícola es un pequeño municipio de la Valencia en la comarca del Valle de Albaida. Apenas tiene 100 habitantes. Rodeado de un verde valle y bajo su imponente Castillo, la población es un soplo de aire fresco, tranquilidad y paz para aquellos quienes la visitan. Sus multiples rutas de senderismo y/o posibilidades, como las que nos indica nuestro amigo elordenador.eu, hacen de este lugar una visita obligada si todavía no lo conocéis. No os perdáis sus fuentes, ermita e iglesia.

CULLERA (VALENCIA):

Cullera es única por su encanto, siendo el faro y las letras de la montaña de Cullera, el emblema de esta población pesquera que dio un gran cambio en los 60 para convertirse en el rincón turístico que es a día de hoy.


Entre sus múltiples atractivos, además de sus 6 playas con Bandera Azul (El Dossel, El Far, Los Olivos, Cap Blanc, Sant Antoni y Racó), destaca su imponente Castillo desde donde lo más alto puede verse toda la población y el mar; el Faro, símbolo de Cullera desde las míticas postales que dieron fama en los 60; las letras de Cullera, el emblema al más puro estilo Hollywood que da la bienvenida a los turistas; el parque acuático aquópolis, aún conocido como aquasol por muchos; la cultura del chiringuito, arraigada ya más de una década en la arena de la población; o el barrio del Pozo, situado en las inmediaciones del Mercado, donde las estrechas calles blancas de la antigua judería te transportarán a otra época. En definitiva, Cullera es única.

GANDÍA (VALENCIA):



Gandía es uno de los mayores reclamos turísticos de la provincia de Valencia. De todos es conocida su fama por sus playas, gastronomía y ocio nocturno, pero pocos saben que existen barrios bellos, monumentos como el Palacio Ducal de Gandía, el Real Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, o lugares tan históricos como el castillo de Bairén, una fortificación en ruinas visitable. Además, son recomendables las visitas a sus marjales y la Alquería del Duque o por ejemplo probar su plato estrella y autóctono: la Fideuà de Gandia.